“Sr. Futuro”, ¿Qué hacemos sin Eduardo Galeano?

Por Aníbal Sicardi (*)

Bahía Blanca

 

Con similar licencia a la que tuvo Galeano al enviar aquella “Carta al Señor Futuro”, es que indagué a ese misterioso señor –como lo llamó el uruguayo– preguntándole qué hacemos sin Galeano.

Me salió con que los libros y artículos de Galeano, que certifican lo que pensaba y sentía, están allí a disposición permanente para deleitarnos como excelente narrador.

Le dije que no me corriera con esas porque integraba la privilegiada generación que leyó virginalmente “Las venas abiertas…”. No me equivoco, aunque ese término –virginalmente– suene raro. Fuimos los que leímos “Las venas abiertas de América Latina” en su primera edición, la del 71, que según dicen tuvo serias dificultades para venderse, y cuando el autor era un pibe de 31 años.

Le agregué que pocos días después de la inundación galeana sobre Latinoamérica pasé por una de esas exóticas librerías de Buenos Aires donde había libros y revistas de cualquiera calaña y año. Al revisar una pila de libros con los más extraños títulos y autores, me deslumbró un hidalgo titular: “Su majestad el fútbol”, acompañado de la explicación “Selección y prólogo: Eduardo Galeano”, de la editorial Bolsilibros Arca, año 1968.

Me pregunté “¿Y este… que escribía tres años atrás…fútbol?”. Lo hojeo y descubro un prólogo que las traía y un índice de comentarios y reflexiones escritos por personajes como Albert Camus, “Lo que le debo al fútbol”; Mario Benedetti, “Puntero izquierdo”; Horacio Quiroga, “Suicidio en la cancha”.

En la respuesta al Sr. Futuro le aclaré que pertenecía a la estirpe de los que mensualmente nos zambullíamos en “Crisis”, la revista dirigida por Galeano que cubrió una etapa fundamental en el pensamiento y en la actitud, desde el 73 al 76 cuando la clausuró la Dictadura Cívico Militar.

El Sr. Futuro me interrumpió con una franelita consintiendo que yo había leído bastante de los libros y artículos de Galeano y que, sabiendo que había estado en no pocas jornadas con la periodista Stella Calloni, me recuerda su reciente artículo en la Jornada de México donde Stella cataloga al uru entre los “inmoribles”.

-Me parece una chicana- le contesté. -Ud. Se refiere a esa mención de que prevalecemos en el recuerdo de los otros, hecho que subrayo, pero me deja de lado aquello que dice la comprometida periodista.

Entonces le cité textualmente lo que escribió Calloni de que “era posible entrar con él en todos los laberintos de este continente nuestro y mojarnos con las lluvias y temblar en los huracanes, y bailar cuando la realidad circundante quería instalarnos la cultura de la muerte”.

-El tema es ese- le refregué. -Entrar en los laberintos, mojarse, temblar, bailar es prerrogativa del cuerpo y eso es lo que ya no está. ¿Cómo?… Sí, ya sé que eso ocurre con todos y ocurrirá conmigo. No sé si con Ud. porque esa categoría de “futuro” parece salvarlo, ya que cuando se le arrima el presente se corre hacia delante, pero el punto es que no está ese cuerpo donde -le cuento por si no leyó o lo pasó por alto- recala no pocos articulistas y comentaristas.

Osvaldo Bayer menciona de Galeano “su claridad, su sencillez”. Indirectamente su fuerza y decisión afirmando que “Se murió tan joven, cuando era capaz de vivir 200 años para seguir luchando por sus ideales y por América Latina”.

Ariel Dorfman comentó que “Eduardo tenía un genio único para entrar simpáticamente en la vida de los demás, ingresar al hogar que es la vida de cada cual y acomodarse en la mesa y tomarse un trago o un café y escuchar con atenta pasión las historias y los cuentos y las intimidades que a nadie más le interesaban. Aquellos con quienes conversaba inmediatamente sabían que podían confiar en él, advertían una generosidad que le fluía como una fuente”.

Para Eduardo Aliverti “Galeano era un tipo tan enormemente sencillo como lo que escribía. No sé por qué algunos le habían hecho cierta fama de persona complicada, presa de su ego, algo despectivo. Supongo que por envidia, como en tantos casos respecto de los grandes. Rescato esa faceta de su personalidad, la sencillez, porque justamente no se encuentra todos los días la coherencia entre cómo se piensa, cómo se dice y cómo se vive. Tenía el raro mérito de hablar como se escribe, además”.

Mempo Giardinelli, al recibir al uruguayo en Resistencia, Chaco, para lo cual había tenido algunos inconvenientes, incluido de salud, exclamó: “Y llegó nomás, con ese humor formidable que tenía y esa entereza prodigiosa.”
El otro gran uruguayo, Víctor Hugo Morales, sentenció y tituló su nota “Nos enriqueció en el alma”. “Me pareció un hombre muy lúcido, sereno y equilibrado, con algo de distancia, pero al mismo tiempo un hombre muy cálido desde sus textos literarios. Por si no bastara con su lucidez y su exquisito lenguaje…sentimos la pérdida de alguien que nos enriqueció el alma”.

Y esas actitudes y sentimientos surgen del cuerpo. Los pensamientos, los tendremos siempre pero ese cuerpo ya no estará. Que eso ocurre con todos me dice el Sr. Futuro. Sí, y también con todas, pero no me soluciona que hoy y mañana y pasado mañana lamentaremos no verlo al uruguayo como lo veíamos caminar por las playas de Malvín, su barrio de viviente.

-Ta…, asentí. Y Sr. Futuro finalmente preguntó… -Sí. Lo conocí personalmente. Lo había escuchado y visto en algunas conferencias sin pasar más allá de los saludos habituales pero el pastor Carlos Valle organizó la Conferencia Mundial de WACC en México en 1995. A ella asistí como Director de Prensa Ecuménica. El punto fue que Valle, con su habitual introducción de ideas y pensamientos inesperados, había invitado a Galeano para que este se presente en esas jornadas.

Carlos lo testimonia en su facebook con “Un recuerdo cálido para Eduardo Galeano”. Allí le dice al oriental “Participaste en el Congreso Mundial de WACC en México en l995. Me hablaste de tu grata sorpresa por encontrar una organización cristiana trabajando por la democratización de la comunicación y te alegraste de haber estado presente”. Agrega otros datos, entre ellos que quedaron en verse “Pero, ese encuentro nunca sucedió, pero está fijo el recuerdo de ese pequeño anotador plagado de sueños y misterios que compartiste con esa honda poesía que siempre agradeceremos. Gracias, Eduardo, todavía conservo tu carta con el dibujo de un sol que continúa hablando de un nuevo día para América Latina”.

Le dije al Sr. Futuro que compartir con Galeano esos días mexicanos fue una oportunidad no desperdiciada y que tampoco pasé por alto encontrarlo en el Foro San Pablo de Porto Alegre 1997.

Coincidimos el apretado espacio. Era una concentración donde habló Lula. Disfrutamos juntos de las vueltas de Lula para esquivar una serie de preguntas incisivas de la militancia. A mis observaciones sobre ese punto me comentó “Es que a Lula le apasiona el fútbol. Seguro que adora a Garrincha”.

En mi estadía en Montevideo -2004 al 2009- lo vi en varias oportunidades. La mayoría en el ya entonces mítico Café Brasilero. Una de ellas en una hora de larga de conversación. Las otras desde mesas cercanas disfrutando de sus conversaciones con amigos y amigas locales y la siempre llegada de personas de otros países para verlo y pedirle autógrafos. Verlo moverse, gesticular, sonreír, escuchar alguna historia y anotar en su libretita con su afilado faber, era un gran placer.

Me impresionó su cita de cómo veía su corporalidad. “Tuve la sensación, y además sentí, que las palabras pueden tener dedos, es decir, que tocan a quien las lee y que esa relación casi física de la palabra con el lector vibra con mucha intensidad”.

Está bien, misterioso Sr. Futuro….acepto tu indicación de hacer mía la sugerencia de Eduardo Galeano de que “cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero”.+ (PE)

(*) Bahía Blanca, 18 de diciembre de 1933. Teólogo de la Facultad Evangélica de Teología (Buenos Aires). Fundador y director de Agencia de Noticias Prensa Ecuménica Ecupres. Pastor de la Iglesia Metodista Central Bahía Blanca. @anibalsicardi

Anibal Sicardi y Eduardo Galeano en el Foro San Pablo, Porto Alegre, 1997 / Agencia Prensa Ecuménica-Ecupres

SN 0775/15

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s