Para enfrentar el racismo de hoy

Por James Early

Estados Unidos

 

Amigos, colegas y camaradas me han contactado en todo el mundo para responder una serie de preguntas sobre cómo se siente la comunidad negra y cómo está respondiendo a los odiosos asesinatos terroristas de nueve parroquianos negros de la iglesia Emanuel Africano Metodista Episcopal en Charleston, Carolina del Sur.

Una respuesta obvia que les recomiendo es leer y escuchar a los feligreses, sus familias, ciudadanos y representantes políticos en Charleston. Sin embargo, la coyuntura de la lógica confesada de Dylan Roof, el asesino, para promover el racismo (para iniciar una guerra racial) y su declarada intención de aterrorizar a la comunidad negra y asesinar a gente negra, requiere un análisis más profundo que las respuestas subjetivas de las víctimas o las expresiones de consuelo de diversos sectores de la población nacional. A continuación se presentan algunas preguntas de Radio Internacional de Venezuela y mis respuestas:

 

1.- ¿Cómo se siente la comunidad afroamericana ante estos hechos de violencia?


La comunidad afroamericana siente y expresa un perfil más complejo del que está presentado por muchos de los medios.

De seguro, estamos todos en estado de shock. Las familias de las víctimas están sufriendo luto, tristeza, pero al mismo tiempo, apelan a la unidad mientras se preparan para enterrar a los muertos de su iglesia, Emanuel Africana Metodista Episcopal, la primera denominación cristiana negra independiente de la nación.

Sin embargo, hay un sentimiento proactivo, una respuesta más consciente, más allá de la profunda emoción y el dolor de la muerte, que es de protegerse a sí mismos, de defender logros de luchas anteriores —de hecho, se construye un frente popular para denunciar este acto horrible, para encarar y confrontar el racismo que terriblemente asalta. En efecto, es un complejo de sentimientos y respuestas que existen de forma conjunta y que la comunidad presenta en paralelo al estado de shock.

Hay un llamado positivo a la acción de la comunidad Negra y sus aliados más cercanos por varias razones y motivaciones, para demandar que el sistema político haga reformas y entregue protección y justicia.

Este llamado de unidad, paz y reconciliación, ha estimulado un masivo apoyo y solidaridad que ha generado un debate sobre el símbolo de la bandera de la histórica racista Guerra Civil de la Confederación Sureña de Estados, EE.UU., que lucharon para preservar la esclavitud y que implica hoy, una preservación de esa supremacía blanca, del poder oficial para usar la violencia para controlar y explotar a los negros. Esta bandera se encuentra en el Capitolio del Estado de Carolina del Sur como un símbolo oficial del orgullo de muchos ciudadanos y los legisladores que han sido elegidos.

No podemos ignorar el hecho de que estos atroces asesinatos en manos de un racista confesado, fueron ejecutados el 17 de junio, la fecha exacta en que en 1822, 193 años antes, Denmark Vesey, esclavo africano llamado Telemarque, iniciara su plan para una sublevación de esclavos contra la esclavitud en el Estado de Carolina del Sur.

El ataque terrorista realizado por Dylan Roof, no fue un simple acto individual. Tiene sus raíces en la historia y en la cultura actual de supremacía blanca violenta y de negación de la humanidad negra. Se nutre de las expresiones orgullosas de muchos, no todos, blancos ciudadanos y políticos que exigen el reconocimiento oficial del Estado que fue el principal símbolo de desafío contra el movimiento de derechos civiles de los años 60 y legisló que la bandera de la Confederación fuera colocada en el Capitolio del Estado.

Es importante entender que la reacción positiva de la comunidad de Charleston, en particular al asesinato racista, está arraigada en el hecho histórico y la memoria en curso que expresa que los descendientes de africanos esclavizados son todavía el resultado del crisol democrático estadounidense humano y justo. Las familias Negras de las víctimas en Charleston ejemplifican esta profunda reserva de luchar contra el racismo oficial del Estado ante sus tragedias cuando manifiestan su poder religioso de perdón como una ética socializada a través de siglos. Tal acto legitima su lucha de hacer a la nación cumplir con sus principios constitucionales de justicia e igualdad. Denmark Vesey era uno de los fundadores de la iglesia Emanuel.

 

2.- Esta situación nos hace pensar que ya no se trata solo de la violencia policial contra la comunidad afroamericana, sino que más bien es una violencia racial generalizada en Estados Unidos ¿Qué ocurre en la sociedad estadounidense?


Sí, la verdad es que es una violencia racial generalizada. La palabra “curación” es una palabra y la meta que se ha invocado constantemente para superar el horror y la pérdida de la vida a manos de un asesino racista. Pero la metáfora no aborda el cuerpo político enfermo que desde la fundación del país, escribió la constitución y ha reproducido constantemente esta enfermedad a través de la muerte racista y terrorista contra gente negra en los Estados Unidos.

Una comentarista de La Red de Noticias Reales ha observado que “el odioso, terrorista y asesino, Roof, encarna la historia del estado de Carolina del Sur y su identidad virulenta de supremacía blanca y violencia”. El estado de Carolina del Sur luchó a muerte para mantener la esclavitud. Fue el primer estado de éxito en la Unión y comenzó la batalla de la Guerra Civil con el objetivo expreso de no abolir la esclavitud. Entonces muchos hoy están todavía luchando por preservar los privilegios psicológicos y materiales de superioridad, de discriminación racial, principalmente, aunque no exclusivamente, contra los negros.

Debemos recordar ante todo que el asesino de Charleston indicó que tiene miedo que los negros y otra gente del color sean “una amenaza a mujeres blancas y que están asumiendo el control de su país”. Muchos blancos sienten la crisis del capitalismo en la carencia de empleos y la falta de seguridad material y psicológica. Por tanto, recurren a la violencia contra los más marginalizados y nuevos ciudadanos e inmigrantes negros, latinos, asiáticos, y contra nuevos entrantes al espacio público democrático como son los gays y otras identidades sexuales. Una encuesta reciente tomada por el periódico, Washington Post, reveló que el 50% de los euro-americanos no ven racismo.

El racismo profundo y las odiosas amenazas contra negros, latinos, judíos, pueblos originarios, asiáticos, no son más obvios que el racismo contra el presidente negro de los Estados Unidos, Barack Obama, quién es el objetivo de comentarios racistas por muchos blancos en público y entre algunos políticos blancos -nada distinto al racismo contra el presidente Chávez por algunos sectores venezolanos. En el contexto de la América Latina debemos recordar y luchar contra el racismo exhibido contra el presidente Chávez y los asesinatos diarios contra afro-brasileños jóvenes en números de miles y el encarcelamiento desproporcionado de afrodescendientes a tráves de nuestro continente.

3.- El presidente estadounidense, Barack Obama, se pronunció en rechazo a este asesinato en la iglesia Enmanuele, pero no dice nada de los asesinatos a afroamericanos a manos de la policía.


Creo que hay una preocupación profundamente sincera del presidente sobre la matanza en Charleston que él puede expresar sin riesgo político. Sin embargo, para condenar los sistemas policía y judicial como fundamentalmente racistas y violentos y/o a declarar que el país, a pesar de logros anti-racistas, todavía tenga racismo estructural e institucional, no simplemente problemas raciales culturales o de actitudes, constituye un riesgo político de alienar algunos constituyentes; y el presidente Obama ha demostrado una tendencia a no tomar riesgos sobre la economía política de la vida Negra en América, ni tomar riesgos en proclamar racismo profundo e institucional.

Una lección ideológica y de política universal para todos es que el color de piel de o la identidad racial -o identidad de género o identidad ideológica declarada- no es ninguna garantía de la solidaridad progresiva expresada en especificas políticas en los mecanismos estatales en Los Estados Unidos, Venezuela, Brasil, Cuba, Sudáfrica, o en cualquier partes.

Otra lección es aprender de esta tragedia que es mostrada por la gente negra de Charleston y sus aliados y llevada a práctica a través del liderazgo de los jóvenes negros del movimiento social. “Las vidas de negros son importantes.” Esta proactiva ciudadanía sostenida es la clave de reformas progresistas.

4.- ¿Se esperan nuevas movilizaciones en los Estados Unidos en rechazo a esta ola de violencia contra los afroamericanos?


Definitivamente, las reacciones progresivas de masas negras, especialmente entre los jóvenes, no sólo por el liderazgo oficial negro aceptado, son indicios de que las movilizaciones continuarán y se intensificarán contra la violencia racista y que estas movilizaciones se conectarán al descubrir las bases raciales de la pobreza, el encarcelamiento, la falta de educación y salud y otras debilidades de la democracia americana, de su justicia y su desarrollo ético y material.

Los temas de movilización contra racismo y violencia para una ciudanía plena y activa ya está explícita en las campañas presidenciales y en los exámenes autocríticos de algunos de los grandes medios de comunicación.

Sin embargo, los desafíos de movilizaciones progresistas contra la violencia racial y terrorista en Charleston y en todo el país deben examinarse en el coherente contexto de grandes maquinaciones políticas de algunos de los líderes políticos blancos que se asocian con el dolor y la simpatía del momento; pero están a corto o largo plazo dirigidos a intentar destruir los logros del movimiento de derechos civiles de los negros y otras personas de color para ejercer y beneficiarse de la participación democrática plena y la toma de decisiones sobre la calidad de vida material y ética.

Muchos de los políticos que están expresando su indignación por los asesinatos de la gente negra y que están pidiendo la reconciliación y la paz están a la vanguardia de derrumbar los derechos de votar, dan apoyo a las grandes corporaciones para atacar sindicatos y exportar empleos a fuera del país a mercados de baratos salarios en la producción. Ellos apoyan el apartheid sionista, controlan recursos para reconstruir Haití; apoyan el derrocamiento de los gobiernos de Venezuela, Cuba, Bolivia, Brasil, Argentina, Nicaragua y los golpes de estado en Honduras y Egipto.

La prueba y el reto está en asegurar que el enfoque, los objetivos, las estrategias y las tácticas no sean cooptados por conservadores negros o blancos o por el status quo de los centristas-liberales en el partido Demócrata.+ (PE/ La Ventana/Casa de las Américas)

 

SN 0845/15

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