Malvinas: Papa Francisco respalda reclamo antes de hablar en la ONU

Por Ignacio Zuleta (*)

Buenos Aires


El papa Francisco se hizo fotografiar ayer en la Plaza de San Pedro con un cartel que invoca en favor de la negociación por la soberanía en Malvinas.

El gesto, recubierto de la habitualidad de los encuentros con argentinos en las audiencias públicas de los días miércoles, adelanta lo que el Pontífice va a decir ante la Asamblea de la ONU en septiembre, cuando visite Nueva York. Nada de lo que hace el papa Bergoglio en materia de escenarios es improvisado. Este religioso, que se ufana de no ver televisión, no usar computadora ni navegar por las redes ha demostrado capacidad estratégica para usar los medios de comunicación.

No debe extrañar en un sacerdote de la Iglesia Católica, que desde hace milenios ha refinado su manera de mediar con la sociedad echando mano de los recursos escénicos de cada momento, desde los autos sacramentales de la Edad Media hasta los estadios de fútbol del siglo XXI, pasando por todos los géneros estéticos. La misa misma es una escenificación del momento sacramental más importante de la doctrina y ha evolucionado para adaptarse a la mejor manera de llegar al feligrés de acuerdo con las épocas, desde la celebración en latín de espaldas al pueblo, hasta las algaradas de los carismáticos de hoy, que adaptan las formas del espectáculo musical y bailable.

Con esa sola fotografía el Papa instaló, a un mes de su gira americana, uno de los temas que tienen más apoyo en la agenda global del continente, como es el reclamo argentino de que Gran Bretaña por lo menos se siente a conversar sobre la soberanía en las islas.

Eligió el día de ayer, cuando se cumplieron 50 años de la aprobación en la ONU de la resolución 2065 que define al conflicto como un tema de descolonización (y no de autodeterminación, como pretende Londres) y llama a que se inicien conversaciones. Esa resolución fue promovida por el entonces presidente radical Arturo Illia y gestionada por el embajador Lucio García del Solar, quien fue años después negociador de los tratados de Madrid que siguieron a la guerra de 1982 y que permitieron, en 1990, el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países.

Malvinas está en la cabeza del Papa porque en estos días de agosto está dedicado a la preparación de los discursos que dirá en la gira americana del próximo mes que incluyen visitas a Cuba y a los Estados Unidos. En este país hablará en el Capitolio y también ante la Asamblea de la ONU, en donde -después del adelanto de la foto de ayer- se presume que tocará el tema Malvinas, tópico de todos los mandatarios que hablan en ese recinto, entre ellos Cristina de Kirchner.

Según quienes visitan al Papa en estos días, el tema central del discurso en la ONU será la necesidad de proteger el medio ambiente, que trató en la encíclica “Laudato Si”, conocida en mayo pasado. Este tópico tiene relación directa con el debate sobre las islas, y la Argentina ha sostenido más de una vez que la falta de acuerdos no sólo permite la militarización de una zona pacífica del planeta sino que también favorece la depredación por la falta de controles acordados de la pesca y el vertido de desechos contaminantes. En la encíclica de mayo pasado uno de los capítulos sostiene, además, la paz es una condición de la protección ambiental.

Ante los legisladores el Papa tiene previsto hablar en Washington del matrimonio igualitario, los divorciados y de los derechos de las minorías, asuntos que en Estados Unidos están en debate por la sanción acelerada de leyes igualitarias en cada vez más estados de la Unión.

Este avance del Papa sobre cuestiones de fondo es parte de las reformas que tiene planeadas para el año jubilar que se inicia el 8 de diciembre y se extiende hasta el 23 de noviembre de 2016. El Jubileo tocaba en 2025, pero el Papa lo adelantó para crear la excepcionalidad que le concede esa tradición para acelerar todas las reformas que tiene en una agenda, y que estarán junto a temas como el medio ambiente (con Malvinas adentro) y el acogimiento de la Iglesia de los cristianos separados por su condición sexual o por haberse divorciado.

En el año jubilar que viene ha previsto agregar una plaza de San Pedro más por mes, que será en sábado, para aumentar la frecuencia de contacto con los feligreses que se acercan a Roma para verlo de cerca.

Ha dicho varias veces Bergoglio que no será un papa vitalicio y que imagina su final en un pensionado de monjas para curas retirados. El año que viene cumplirá, en diciembre, 80 años, y quizás ése es el término que ha imaginado para cerrar su papado con todas las reformas en desarrollo.

La del cartel malvinero no fue una de las tantas fotos robadas en la multitud de los miércoles. Se lo acercó Gustavo Hoyos, un vecino quien lleva adelante una campaña personal para promocionar la necesidad de una negociación por la soberanía de las islas. Antes de ahora, Hoyos logró retratos con ese cartel de personalidades del ámbito académico, deportivo, cultural y político como Evo Morales. La de ayer fue una imagen registrada con la anuencia de Francisco, después de que monseñor Guillermo Karcher lo consultase sobre la iniciativa de Hoyos, a quien el ceremoniero argentino acercó a un lugar destacado -el llamado “corralito”- en la plaza de San Pedro, que recorrió Francisco ayer como todos los miércoles ante una multitud de fieles. O sea, un sitio vip para una foto vip sobre un tema vip.+ (PE/Ámbito Financiero)

(*) Artículo publicado en el periódico Ambito Financiero en su edición del 20 de agosto del 2015.

SN 0850/15

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