Olav Fykse Tveit: “El CMI no es una oficina en Ginebra nada más, ustedes son el CMI”

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Por Magalí Heredia

Buenos Aires

El martes 25 se vivió un encuentro histórico, tal como lo definió el obispo (e) metodista Aldo Etchegoyen al referirse a la reunión en la participaron organismos de derechos humanos, iglesias, referentes de movimientos sociales y ecuménicos junto a la delegación del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) -integrada por su secretario general Olav Fykse Tveit, la presidenta del Consejo para América Latina y el Caribe Gloria Ulloa Alvarado y el coordinador para ALyC Marcelo Schneider- que se encuentra de visita por Argentina hasta este jueves. La cita tuvo lugar cerca del mediodía en la iglesia metodista de Primera, ubicada en Av. Corrientes 728.

Se trata de la primera vez que el secretario general del CMI visita nuestro país desde su designación en agosto de 2009. Su participación, al igual que la del resto de la comitiva, estuvo cargada de palabras y gestos de quien intenta acercarse con el corazón abierto, estando así a la altura de una maratón de testimonios que -en la voz de distintos referentes de la defensa de los derechos humanos- recorrieron los años más dolorosos de la historia argentina pero con un mensaje de esperanza y de coraje para mirar siempre la realidad.

“Hay muchos textos bíblicos que le dan fundamento a los derechos humanos y nos ha parecido bien comenzar este encuentro, que para nosotros viene a ser histórico por la presencia de cada uno de ustedes, con la lectura de uno de esos textos que tiene relación directa con los Derechos Humanos, está en el evangelio según San Mateo”, dijo el obispo (e) Aldo Etchegoyen dando inicio al encuentro.

Y entonces leyó: “Al ver la multitud, Jesús subió al monte y se sentó. Sus discípulos se le acercaron y él tomó la palabra y comenzó a enseñarles: «Dichosos los que tienen espíritu de pobres, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que sufren, porque serán consolados. Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque serán satisfechos. Dichosos los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos. Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará hijos suyos. Dichosos los perseguidos por hacer lo que es justo, porque de ellos es el reino de los cielos. Amén”.

A continuación Ana De Medio, una de las cinco personas procedentes de América Latina y el Caribe del total de 150 que integran el Comité Central del CMI, destacó el “significativo compromiso” del CMI con los derechos humanos cuando “vivíamos difíciles momentos provocados por la dictadura”, agregando que “dicho compromiso abarcó a toda América latina y el Caribe”. De Medio puntualizó: “Fueron tiempos muy difíciles cuando no teníamos estructura preparada ni recursos. En esos momentos el CMI estuvo a nuestro lado acompañándonos y ayudando de muchas formas, incluso en la formación de nuestros organismos y programas de derechos”. En ese marco recordó y agradeció, al igual que lo hicieron varios oradores, al pastor Charles Harper quien como director de la Oficina de DD.HH. para América Latina del Consejo Mundial de Iglesias de 1973 a 1992 trabajó firmemente para la protección de personas perseguidas, encarceladas y torturadas, recibiendo en septiembre del 2014 por parte del gobierno argentino la Orden Comendador de Mayo en reconocimiento a esa labor.

Tras las presentaciones y agradecimientos de los anfitriones, la Rev. Ulloa Alvarado aseguró que “es un honor rodearme de tantas personas luchadoras que se han esforzado a lo largo de la historia de este país para llegar a lo que es en este momento la Argentina” al tiempo que brindó “Un reconocimiento muy especial a Aldo Etchgoyen”, a quien conoce desde “hace muchos años en estas luchas”, por “los grandes aportes que nos hizo”.

Ulloa apuntó a la finalidad del movimiento ecuménico. Dijo que si bien es importante congregarse y “hacer las mismas celebraciones que hacemos como iglesias”, “la finalidad de la existencia de los consejos de iglesias es justamente liderar con las organizaciones, con los movimientos locales y regionales la lucha por una vida digna, por una vida de justicia y paz”. En ese sentido, hizo un llamado a la “revitalizacón del movimiento ecuménico en América Latina” enfatizando que “nos debe mover en quién hemos creído como iglesias, en quién han creído los movimientos sociales que trabajan por los derechos humanos”, agregando que “es Dios que está en contra de todo tipo de armas destructivas y no solo de las armas que se disparan sino de las armas que desde lo gubernamental y lo no gubernamental imposibilitan y destruyen la esperanza de la vida”. Ulloa invitó a “Revitalizarnos con un Dios que lucha por la preservación y el cuidado de la vida de todo el planeta que habitamos”.

La presidenta del Consejo para ALyC agregó que “Se hace necesario que como iglesias y movimientos sociales levantemos nuestra voz, nuestras acciones, porque igual que las migraciones desde Siria o las situaciones de la República Democrática del Congo, o de Kenia, nos afectan también a nosotros las migraciones internas y externas en América Latina”. Y que en nuestro continente existe paz “pero a costa de la venta de nuestros territorios para la extracción minera”.

“Luchemos para que nuestras estructuras eclesiales, nuestras estructuras organizativas, no sean montañas imposibles de mover sino que nos permitan nuevas interacciones, nuevos apoyos, nuevos reconocimientos y un trabajo conjunto por la justicia, la pacificación, el cuidado de la creación de Dios. Participemos como movimiento ecuménico en América Latina de una manera creativa e intencionada hacia la vida, ese es nuestro compromiso y nuestro llamado”, concluyó Ulloa.

Por su parte, el secretario general del CMI, Olav Fykse Tveit, comenzó su presentación afirmando que “Es muy importante haber escuchado por parte de ustedes que el CMI fue significativo en tiempos pasados. Entonces yo también quiero mencionar lo importante que han sido ustedes para el movimiento mundial luchando por la justicia y la paz desde aquí. Han sido un ejemplo para el resto del mundo”. Y agregó con determinación: “El CMI no es una oficina en Ginebra nada más, ustedes son el CMI. El verdadero significado de los derechos humanos es lo que ustedes están haciendo con sus acciones y su palabras, ustedes han dado el ejemplo verdadero de lo que es central de la fe”,”no solo palabras, sino el compromiso de la fe”. “Me siento honrado y estoy orgullo de estar acá en el día de hoy”, enfatizó.

También se refirió a los nuevos desafíos del siglo XXI, tan iguales y a la vez diferentes a los de otras épocas. “Gracias a Dios en este momento ustedes no están sufriendo una dictadura, no debemos olvidar que eso es un punto de esperanza. No todo está empeorando. Hay muchos más países que viven en democracia hoy que hace 30 años”.

“Tenemos que estar escuchando y buscando lo que Dios quiere de nosotros en el día de hoy. Y tiene que haber una apertura en los derechos humanos hacia nuevos horizontes, nuevas formas”. En tal sentido, contó que un día antes de viajar para Argentina recibió en Ginebra la visita del secretario general de Amnistía Internacional. “Discutimos cuál es la relación de los derechos humanos y la fe en el mundo de hoy. Estuvimos de acuerdo en que los derechos humanos están basados en la fe pero a veces la fe hace que nos alejemos de los derechos humanos”, explicó. “Imagínense ustedes lo que ha pasado, una organización está fuera de la religión vino a mi oficina y me dijo tenemos que trabajar juntos. Eso nos hace pensar que el CMI no está solamente para señalar lo que sucede contra los derechos humanos sino para trabajar mostrando caminos”.

Asimismo se refirió a que en la actualidad “hay terribles violaciones en contra de los derechos humanos” y que incluso se “hacen estas cosas en nombre de Dios”. Sin embargo, “Gracias a Dios hay muchos líderes musulmanes que sostienen que lo que ISIS está haciendo no está basado en su creencia. La pregunta que debemos analizar: ¿Cómo puede ser esto parte de la fe? Entonces, hoy como CMI nuestra posición es que no hay ningún gobierno que se está preocupando verdaderamente por estas personas y la pregunta que nos hacemos y que nos hacen como CMI es cómo se puede apoyar a la minorías cristianas. No es solamente que debemos denunciar lo que está pasando sino formar activamente parte, esto va a llevar tiempo y tiene que ir mejorando la situación de las personas que viven en los países involucrados”.

El segundo ejemplo que utilizó fue en relación a la participación del CMI en la cumbre sobre cambio climático que se realizó en la ONU en marzo. “Estuve presente para tratar los temas de cambio climático, derechos humanos y fe. Me pidieron que hable desde la fe en este tema. Entonces fue interesante que las Naciones Unidas, que se supone que sean neutrales en aquello que tenga que ver con la fe, nos haya pedido una contribución”, relató.

“Les dije de diferentes formas que nuestra fe nos hace creer pero también nos hace actuar. Están amenazados los derechos humanos más básicos: derecho a trabajar, derecho a la vivienda, etc. Citando el texto que leyó el obispo (Etchegoyen), afirmo que los humanos tenemos el derecho a tener esperanza. Los  seres humanos tenemos el derecho de mirar hacia el futuro con esperanza. Y eso va mucho más allá de la perspectiva legal pero también tiene que ver con cada uno de nosotros”.

“Y el tercer comentario que quiero hacer: tenemos que aprender de la lucha de ustedes y de algunas otras luchas en el pasado. No tenemos que ser ciegos, tenemos que ser muy claros y tratar de entender muy bien las cosas que están pasando.También hablamos muchas veces de justicia a nivel económico, de las libertades religiosas y tantas personas que tienen que huir de sus hogares en tantos países. Esto tiene que ver con la dignidad humana en los derechos humanos. Entonces los derechos humanos nos han sido dados por Dios. Nos necesitamos unos a otros para defender los derechos en un sentido muy amplio”, concluyó.

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También sumaron sus testimonios personas reconocida por sus aportes en la defensa de los derechos humanos como Bella Epsztein de Friszman, co-presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Rodolfo R. Reinich y Marta Cruz en representación del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el director ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) Gastón Chillier, Tatiana Sfiligoy, nieta recuperada, la coordinadora del Servicio Ecuménico de Apoyo y Orientación a Migrantes y Refugiados (CAREF) Gabriela Liguori, y el subsecretario de Promoción de Derechos Humanos de Nación, Carlos Pisoni. En un posterior despacho compartiremos sus declaraciones.+ (PE)

Foto: Obispo (e) Aldo Etchegoyen, Lic. Ana De Medio, Rev. Gloria Ulloa, Sec. Gral. CMI Olav Fykse Tveit, trad. Alicia Sanjurjo y Nora Cortiñas.

SN 0858/15

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