Desafíos del Sínodo sobre la familia.

Por Aníbal Sicardi (*)

Bahía Blanca

La revista Criterio publicó un artículo firmado por el pastor Aníbal Sicardi titulado “Desafíos del Sínodo sobre la familia” en su reciente edición del mes de octubre. El aporte fue solicitado por su director,  José María  Poirier, en un gesto que le honra. Dado que el Sínodo comienza el domingo 4 de octubre  PE/Ecupres consideró oportuno publicarlo en esta oportunidad.

Desde el 4 al 25 de octubre  la XIV Asamblea General Ordinaria,  tratará “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”, a un año de  la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos realizada en octubre de 2014.

Al documento  Relatio Synodi,  madurado en en el Sínodo de Obispos, se agregaron otros elementos que conforman  Instrumentum Laboris que guiará a la próxima Asamblea. Al  privilegiar el aspecto pastoral sobre el legal, como propuso  Francisco, se posibilitó discutir  temas tabúes como el divorcio, homosexualidad, lesbianismo, aborto, anticoncepción y otros similares.  Las iglesias  de “visión protestante”  tienen posición tomada en ese temario.

Respecto de la homosexualidad  la ICR  apunta al “reconocimiento” de un hecho mientras que para el protestantismo es la “aceptación” de la persona homosexual con todas las derivaciones que ello implica.

El reconocimiento donde  la comunidad cristiana  sea un lugar de calor y afecto es básico. Aceptarlo como es, con sus derechos al casamiento de parejas, adopción de niñas y niños, visión de vida, es sustancial. Además  es obligación establecer un diálogo abierto y sano con  sus formas de leer las Escrituras donde,  utilizando las herramientas habituales de la exegesis, textos interpretados clásicamente aparecen con otros contenidos.

Algo similar sucede con el delicado tema del aborto. Toda mujer que aborta sufre. Las iglesias de “línea protestante” reconocen el derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo. Hacer uso de su libertad.  Esa posición  es correspondida  con legislaciones de los Estados  sobre la aceptación del aborto.

En ese complejo decisitorio el protestantismo acompaña y pastorea a la mujer en  lo complicado de la decisión pero no aparece la necesidad del perdón.  No existe la categoría institucional que lo impone. Surge en la ICR  como apto  para su feligresía pero no es global.  Si se afina la interpretación cabría la objeción de que el pedido de arrepentimiento y su correlato del perdón va dirigido solo a la mujer. El varón, como en la antigüedad, queda fuera del circuito y en la práctica aparece  sin culpa.

.Sobre el divorcio, Instrumentum Laboris detalla  acciones pastorales para el acompañamiento de la pareja pero el punto de partida es el matrimonio como sacramento. Desde allí la pareja divorciada se encuentra en infracción.

En las iglesias de línea protestante el matrimonio no es un sacramento. Es asumido como la decisión libre de la pareja por lo que ese uso de la libertad también es licito en la separación de la misma. Como en otros asuntos  la libertad del ser humano es fundamental.

Al igual que en el aborto, cada vez más los Estados legislan el divorcio  como legítimo ante la ley civil respetando la libertad de sus componentes.  La posición del protestantismo –aceptación de la libertad humana- es anterior a las legislaciones estatales. Es propio de su ser iglesia.

A ojos del catolicismo romano esa posición   resulta equivocada y hasta puede recibir el rótulo de herejía. Sensación similar se produce en el protestantismo al leer las disquisiciones del catolicismo romano sobre el justificativo del matrimonio como sacramento y sus consecuencias.  Ese mecanismo aparece como si se legislara para que sea imposible obtener la aprobación eclesial.

Si apartamos lo sacramental surge que se quiere dejar sin reformar la concepción de una época donde el matrimonio era un asunto de acuerdos de los padres de la pareja por beneficios económicos o de interés de imagen social. La mujer estaba obligada a aceptar lo que sus progenitores o el consenso social determinaba.

Hoy la decisión de la mujer pesa como la del varón. No hay casamiento por acuerdos parentales sino  de las partes.  La libertad de elección y de decisión es la que prevalece. Así que puede interpretarse como que la ICR mantiene una concepción cultural de otros tiempos. No acepta la evolución  humana.

La cuestión de fondo no cambia con las  nuevas disposiciones de aceleramiento de los trámites aunque debe reconocerse el esfuerzo pastoral para que el divorciado y divorciada no se sientan excomulgados.

La desvalorización de la época actual se evidencia en todo el documento de  Instrumentum Laboris  Dos conceptos se repiten, el de individualismo, en ocasiones con el adjetivo  de “exagerado”, y el de consumismo.

El primero es una adquisición del desarrollo humano en el cual la persona afirma su autonomía. Ese avance  produjo crisis en instituciones que hasta otra época eran respetadísimas. Allí están las iglesias. Pierden fieles. El documento al que se hace referencia  se lo adjudica al error individualista y a la pérdida de la fe sin dar ningún espacio a que ese hecho pueda ser por el mantenimiento de una institución que responde a otra época pero no al presente.  La culpa es de quienes no aceptan  las demandas de la Iglesia Católica romana pero no de  la institución eclesial.

Las iglesias de visión protestante practicaron  la autocrítica. Reflexionaron sobre sus instituciones. No las consideraron infalibles.  Tampoco son negadoras de la evolución y responsabilidad humana.

El concepto de consumismo no se  lo puede igualar  al del individualismo  en la descripción de la sociedad actual.  El consumismo es consecuencia de un sistema económico-social que impulsa la compra como valor en sí misma.  El individualismo -autonomía-  es usado como una de las palancas para  la compra pero no es el motor del consumismo.

A ese sistema se lo conoce como capitalismo  -en ocasiones como capitalismo salvaje-  que a la vez se transforma en una religión que determina el estilo y hábitos de la ciudadanía.  Es llamativo que en  Instrumentum Laboris  se critique ciertos aspectos del  proceso económico-social  pero nunca se lo menciona por su nombre.

El interrogante de utilizar repetidamente individualismo y consumismo sin mencionar el capitalismo  ofrece la oportunidad de arriesgar alguna faceta que está en la discusión iglesia-cultura.

Ambos conceptos son parte de la ciudad. La ciudad es un fenómeno nuevo en la historia humana. En otras épocas lo que se conoce como ciudad estaba íntimamente asociado a lo rural. Hoy la ciudad es autónoma.

La ciudad es una creación humana.  Tanto en su construcción como en la organización social y estilo de vida.  No es una continuación de lo que se denomina creación natural. Es un producto diferente que se encuentra  dentro de los planes Divinos. Dios está en la génesis  y vida de la ciudad por medio de la acción humana.

Hay que ser cautos en la sentencia de que el humano pierde la fe. En esa construcción  de la ciudad cambian los parámetros del creer que venían juntos con otros  esquemas  de vivencias.  El encuentro habitual con Dios, que era el templo o la religión institución, ya no le satisface al humano. Ese  encuentro  se realiza en otras esferas ciudadanas. Algunas reconocibles, como el prójimo, el sufrido. Otras  deben   explorarse. Los templos,  las órdenes religiosas y la institución eclesial de hoy no estaban en la vibrante iglesia de los primeros siglos que conquistó la sociedad de su tiempo.

Las iglesias de visión protestante acompañaron y estuvieron presentes en  ese cambio por lo que  tienen reflexiones distintas a la Iglesia católica romana. Entre  ellas el concepto de Familia.  Visualizan  que no hay un solo modelo sino varios .La familia parental permanece pero no es la única ni tiene la incidencia que ocupaba en otras épocas.

El Instrumentum Laboris  (párrafos 6 y siguientes) acepta la existencia de un “cambio antropológico-cultural”  Reconoce rasgos positivos pero alerta  sobre “el creciente peligro” del “individualismo exasperado”  que “desvirtúa los vínculos familiares”  haciendo que   “cada componente de la familia (sea) como una isla” y  “prevalezca”  la idea de “un sujeto que se construye según sus propios deseos asumidos con carácter absoluto”   (las negritas están en el original)

Veamos la lógica del razonamiento. Hay un reconocimiento de los cambios pero  la adquisición de  derechos se  desvaloriza con la mención de aspectos  negativos. Se enfatiza  “el creciente peligro del individualismo exagerado”  que determina negativamente la familia.

Posibilitemos el ejercicio de dar crédito de que eso ocurre. Surge  la pregunta: ¿es una novedad  o esos peligros estaban  en épocas anteriores?  La familia parental y clasista del pasado ¿no llevaba en sí misma la construcción de un sujeto a sus propios deseos, repetitivos, robotizados?

Al focalizar el problema sobre  características de la actualidad sin relacionarlo con otras épocas se concluye  que el pasado era mejor y se induce a repetir ese esquema de antaño. Remata con la presunción  de que la crisis de fe es la que produce los problemas de la familia.  La culpa se deposita en el humano sin ninguna observación sobre la responsabilidad  de la institución eclesial. Es legítimo sospechar  que se trata  de una posición  ideológica de lo que debe ser la sociedad  con elementos  teológicos predeterminados para justificarla.

Esa relación de iglesia-cultura difiere del  protestantismo habilitando pensar que los temas referidos –incluido el de familia- deberían  ubicarse  dentro de la concepción positiva de la acción de Dios en la historia que dio lugar a la época actual.  Agradezcamos al Espíritu que ofrece este tiempo de reflexión creativa y fraternal.+ (PE/Criterio)

(*) Aníbal Sicardi Pastor de la Iglesia Metodista Central de Bahía Blanca y director de la Agencia de Noticias Prensa Ecuménica/Ecupres.

Nota Criterio es una revista mensual con información y notas de opinión de Argentina. Su primer número apareció el 1° de marzo de 1928 Se define asímisma como una “revista de actualidad, política, religión y cultura” Desde noviembre de 1996 hasta la actualidad su director es, José María Poirier.

Entre los galardones adquiridos se encuentran el Premio Santa Clara de Asís -1985 y 1997; Premio del Movimiento Familiar Cristiano -2004; Premio Konex – Mención Especial -2007 y Premio Santa Clara de Asís -2012

 Referencia. Ver El Sínodo convertido en un miniconcilio por Pedro Siwak  SN 0914/15

SN  0920/15

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Un comentario sobre “Desafíos del Sínodo sobre la familia.

  1. Mi más sinceras felicitaciones a Aníbal Sicardi por la claridad de sus conceptos y su rigurosa argumentación.Como católica, tuve el enorme privilegio de contar con la posibilidad de conocer, analizar y compartir la mirada de las iglesias protestantes, en especial la metodista. Y eso hizo una notoria diferencia en la vivencia de la fe.Coincido con la perspectiva de Aníbal y agradezco que la hayan difundido a través de Ecupres. Aprovecho para hacer una pregunta. Sobre la base de la consulta de una colega, necesitaría hacer una consulta sobre el enfoque de Martín Lutero acerca de la prosperidad económica y la felicidad. Quisiera saber a quién creen que puedo dirigirme. Agradezco desde ya la ayuda que me puedan brindar.Atentamente,MTeresa La Valle

    Date: Sat, 3 Oct 2015 15:28:58 +0000 To: mtlavalle@hotmail.com

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