¿ANIMALIZARNOS? ¿VEGETALIZARNOS?

Por Julio Monsalvo

Formosa

Me parece que nuestra necesidad sería, más que la de humanizarnos, animalizarnos un poco.

El genial economista chileno Max Neef, sorprende con esta afirmación en una conferencia pronunciada en la Universidad de Antioquia en 2003.

Cuenta  que tiene tres perros: un labrador, un pastor alemán y una perra Colle, la última en llegar. Observando su comportamiento, dice que es notable cómo respetan valores fundamentales.  La perrita goza del total y más absoluto respeto de los perros a punto tal que ante el plato de comida, el labrador que es un tragón, se hace a un lado para que la perrita decida si come o no.

También habla de los cisnes de la Patagonia chilena  y de los pingüinos del sur, que forman pareja una sola vez en la vida, cuidan de sus crías y comparten sus labores.

Vienen a mi memoria las observaciones de Kropotkin en sus años en Siberia, que plasmó en un libro titulado “El Apoyo Mutuo”.

… en todas estas escenas de la vida animal que se desarrollaba ante mis ojos, veía yo la ayuda y el apoyo mutuo…

En la literatura se hallan innumerables relatos de apoyo mutuo entre los animales.  En las conversaciones cotidianas se cuentan de vivencias similares.

El eminente físico Fritjof Capra propone la “Ecoalfabetización” para que los seres humanos podamos vivir en comunidades sustentables, es decir, comunidades en las cuales podamos satisfacer nuestras necesidades sin afectar las condiciones de vida de las  generaciones futuras.

Ser ecoalfabeto significa comprender los principios de organización de las comunidades ecológicas y utilizar dichos principios para crear comunidades humanas sostenibles.

Francisco “Tingo” Vera, campesino muy querido y respetado que vive en el Departamento San Pedro, Provincia de Misiones.  Argentina, nos dice:

Leamos el libro del Bosque, el libro de la Naturaleza que nos da tantas lecciones para la comunidad de los seres humanos. Si observamos, en el bosque no hay mayores problemas. ¿Por qué es así?

No existen problemas porque en el bosque no hay egoísmo, siempre están trabajando uno para el otro.

Hay una ayuda mutua entre las raíces de los árboles y los microorganismos, y entre los vegetales y los animales, ya que se producen pasturas y frutos.

Hay ejemplos para la Humanidad. No hay egoísmos y todos trabajan uno para el otro. Existen familias, cientos en una hectárea de selva y no se molestan unas a otras.

¿Animalizarnos? ¿Vegetalizarnos? ¡Cuánto tenemos que des-aprender para aprehender!

Debemos “volver a ser humanos”, nos ha dicho en más de una ocasión nuestro querido amigo Donato Camey, Maya Kaqchikel, médico graduado en la Universidad de San Carlos de Guatemala y médico maya.

Si en el mundo animal y vegetal se da naturalmente el apoyo mutuo, en los seres humanos naturalmente debería ser así.

¡Somos Naturaleza!

Hasta la Victoria de la Vida Siempre! + (PE)

SN 0925/15

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