El tabú de los sacerdotes homosexuales en Latinoamérica

“La Iglesia es un cuartel para los misóginos y un clóset para los gays”

“Son muchos. Uno no puede imaginarse cuántos homosexuales hay en la Iglesia”

El excura “Padre Beto” no quiere tirar la toalla y dice que “sería un soplo de aire fresco si la Iglesia reconociera a los homosexuales

Entre fascinación y desesperación: en Latinoamérica cada vez más curas salen del armario y esperan que el Papa Francisco aborde por fin este tema tabú en la Iglesia. “Son muchos. Uno no puede imaginarse cuántos homosexuales hay en la Iglesia”, dijo Roberto Francisco Daniel en una entrevista al diario brasileño Tribuna de Bahia: “Mi impresión es que una gran parte de ellos esconde su homosexualidad bajo la sotana.”

“Padre Beto”, como se le conoce en la ciudad de Bauru, no quería esconderse más y fue excomulgado tras salir del armario en abril de 2013. Su dedicación a las parejas homosexuales dentro y fuera de la Iglesia supuso su ruina laboral.

Su colega polaco, Krzysztof Olaf Charamsa, también declaró antes del Sínodo para la Familia en Roma que el clero es “en su mayoría homosexual y desgraciadamente homófobo”, por lo que fue suspendido de sus cargos eclesiásticos en la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Teológica Internacional del Vaticano.

“La Iglesia es un cuartel para los misóginos y un clóset para los homosexuales”, ha señalado el cura emérito Germán Robledo Ángel.

“Verdades prohibidas”

Sin embargo, ambos se siguen sintiendo unidos a la Iglesia y desean cambiarla. Roberto Francisco Daniel, por su parte, explica por qué la Iglesia Católica tiene tanto poder de atracción para los religiosos homosexuales. En el libro “Verdades prohibidas”, que escribió tras su despido, trata los temas tabúes dentro de la Iglesia.

“Como cura no hay presión para casarse o ser sexualmente activo, ya que existe el celibato sacerdotal”, escribe. “Para la Iglesia es una situación horrible, porque forma también a curas sin vocación. Y los que sí lo son por vocación, no se atreven a abrir la boca por su propio interés.”

En noviembre de 2010 un peso pesado de la Iglesia Católica en Colombia, causó expectación con la publicación de su libro “Hacia un clero gay”, donde el ex presidente del Tribunal Eclesiástico de Cali describe los escándalos sexuales del clero de la región.

En la archidiócesis de Cali, el 30% del clero tendría, según Robledo, inclinación homosexual. Lo que en 2010 cayó como una bomba hoy en día ya no causa tanto revuelo debido a la creciente equiparación del matrimonio homosexual en Latinoamérica, por lo que el tema homosexualidad también ha tocado a la puerta de la Iglesia.

Mientras tanto los homosexuales laicos y religiosos siguen a la espera de una señal del Vaticano. “¿Quién soy yo para juzgar a los gays?”. Estas palabras revolucionarias pronunciadas por el Papa en las Jornadas Mundiales de la Juventud en Brasil en 2013 todavía no han recibido respuesta.

El excura “Padre Beto” no quiere tirar la toalla y dice que “sería un soplo de aire fresco si la Iglesia reconociera a los homosexuales. El ambiente sería más sano.”+ (PE/Religión Digital)

SN 0933/15

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