Después del Debate

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Por Aníbal Sicardi

Bahía Blanca

El pasado sábado 14 en PE/Ecupes (SN 0974/15)    publiqué algunas reflexiones tituladas El Debate entre candidatos a la presidencia nacional. Entre los mensajes de apoyo hubo uno que desafió  analizarlo luego del evento. Correctísima observación.

Releyendo la nota me encontré que apostaba a que ambos expositores irían de traje y corbatita. Macri me corrigió y se fue sin corbata. Seguro que el hábil Barba Durán lo sugirió. Eso si, tenía una impecable camisa con cuello preciso que mejoraba la versión de Alex Kicilloft.

Reconozco que me avanzó la envidia. Dirijo los cultos y predico con camisa a la vista, sin corbata, pero siempre lucho por el cuello que no me convence. De todas formas sería imposible que utilice una camisa como la de Macri. No podría usar una prenda de tan alto valor económico.

En cuánto a la temática creo que estuvo acertada mi suposición. Lo que no sabía era que fue armada por la organización  del debate, donde en  su composición eran todos opositores al gobierno. Su armado, incluida las sugerencias,  favorecía más a Macri que a Scioli pero el equipo del gobernador de Buenos Aires la aceptó, así que punto.

El pronóstico de que sería considerado empate técnico fue acertado y no es un valor agregado ya que la lógica impuesta por los argumentos esgrimidos en la nota son aptos.

Me es obligatorio compartir como lo vi.  Tomé la posición habitual de mirarlo técnicamente desalojando prejuicios sobe ambos. Una práctica sobre la cual tengo experiencia y, vale, capacidad para el análisis sin que me afecten los prejuicio sobre los expositores. Una afirmación que suele tener  un ingrediente importante. Por alguna razón que desconozco surgen  sentimientos  y apreciaciones distintas a los habituales.

A Macri lo vi frágil. En esa fragilidad se me  apareció catalogarlo como “payaso”. Expresión que nunca se la adjetivé y que me dolió. Amo los payasos y payasas. El dolor siguió por lo que después de terminar el debate pensé en el tema. Encontré una distinción El payaso que adoro es alguien que representa un personaje de tal forma que lo tiene asumido.

Macri  tenía buen entrenamiento para representarlo pero no lo tenía asumido.  Le falto esa parte del actor o actriz que asume el personaje hasta que se le mete en los huesos y las venas. Llega amar lo que hace y dice. Macri no. No puede. Está a distancia sideral de lo que es y lo que se esfuerza representar.  La propuesta de Barba Durán es maquiavélica buena pero tiene un actor que no le funciona. Le falla.

A Scioli lo vi firme, y con algunas expresiones muy acertadas como la de los trapitos. Sin embargo estaba serio, adusto, en  algún momento demostró pasión, casi enojo. Luego leí comentarios y esa expresión de Scioli la veían negativa. Me pregunté ¿Por qué?.  Concluí que rompió con el libreto de los buenos modales de la sonrisa y la distensión. ¿Qué tenía para sonreír? ¿Por qué debía estar distendido?  Arriesgaba  sus convicciones sobre el modelo de país y eso no es joda. Frente a  él tenía alguien que jugaba con los globos, la alegría que no explica, el  slogan de nuevo país, símil de los predicadores evangelistas que el Barba Durán sabe implementar, subliminal con la tierra prometida. Era un “pare de sufrir” sin probar que se sufre.

Al introducirme en el análisis de ambas imágenes se me hizo que Scioli frenó la publicitada  campaña de hacer ver a la Argentina actual como un desastre  y puso al descubierto que es una campaña similar a la que hizo caer a Illia y que preparó el Golpe del 76 que la población aceptó como la salvación del país.  Recuerdo que en ese marzo del 76 tres o cuatro personas de Bahía Blanca luchábamos para hacer ver que se avecinaba un desastre y nuestras predicas caían en el vacío producida por el embeleso promocional. Similar a los discípulos de Jesús que vieron el templo y quedaron pasmados por  la belleza arquitectónica y Jesús les dijo que todo eso sería destruido, en otras palabras se irían al diablo.

Si esto es así, y creo que sí, se produjo un cambio sutil que puede influir en los y las votantes.  Solo tenemos suposiciones de cómo se mueve esa interioridad en una población que da muestras de autonomía. En el fondo sigue el gran desafío, el miedo a la libertad y la tendencia a la esclavitud. El tiempo apremia. + (PE)

SN 0977/15

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