Marchas múltiples rechazaron abuso presidencial contra libertad de expresión y conocimiento.

Medios II

Por Aníbal Sicardi (*)

Bahía Blanca

En numerosas ciudades del país hubo marchas rechazando el abuso presidencial que mediante decretos y declaraciones públicas pretende eliminar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual obviando instancias constitucionales que deben aplicarse a toda Ley que se quiera reformar o derogar.

La Ley  lleva el número 26.522. Se denomina Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Fue promulgada el 10 de octubre de 2009 luego de ser aprobada en el Congreso de la Nación. La votación superó ampliamente los votos oficiales del gobierno de ese momento. En la Cámara de Diputados se aprobó por 146 votos afirmativos, 3 negativos y 3 abstenciones. En la de Sanadores hubo 44 votos a  favor, 24 en contra y ninguna abstención.

Lograr que se aprobara tal legislación, referida en la habitualidad como Ley de Medios, fue necesario un proceso de décadas de luchas, debates, sufrimiento de represión y cárcel. No empezó en octubre de 2009  ni durante  el gobierno del presidente Néstor Kirchner.

Tiene un rico historial protagonizado por organizaciones sociales, incluidas algunas de iglesias comprometidas, que en octubre del 2009 se configuró en la expresión democrática de ser decidida en el lugar donde están los y las electas por la ciudadanía para que cumplan con sus funciones legislativas. La República real.

La multiplicad de marchas del jueves 17 tuvieron una génesis similar. Su fermento estuvo en las reuniones de organizaciones sociales que hicieron lo que pudieron para levantar la voz y en el jueves  17 tuvieron el aporte visible de políticos, políticas y organizaciones partidarias. No es un déficit sino una ganancia. Es la concreción del ejercicio democrático con la permanente tensión de que ninguno subordine al otro.

En esa dimensión es notable que cada vez más se visibilice  la participación numerosa de quienes van “por su cuenta”, es decir, no necesitan el llamado de organizaciones determinadas para asistir donde creen que deben estar. Es un asunto que debe tenerse en permanente registro. Imprescindible es el rastreo histórico de hechos, como el referido a la Ley de Medios. Vital el interrogante de cómo trabajar juntos sin menospreciarse.

Entre  las positividades de las marchas múltiples del jueves 17 se encuentra una novedad que solo las interioridades humanas son capaces de producir.

En todas las marchas hubo un reclamo por la continuidad de un programa periodístico. Se trata del ya famoso “6-7-8” .  Me pregunto ¿a quién o a quienes se le ocurrió un título tan inocuo que cale con honduras inesperadas?

La pregunta no es artificial ni inocente. Soy de aquellos y aquellas (poquísimos y poquísimas) que en la década del 60 impulsamos el “aprender a leer los diarios” con buena respuesta entre jóvenes y adultos. Hoy, 6-7-8 se propaló por la televisión. Dato a no despreciar. Formatearon un programa que el televidente común (perdón por la expresión) asimiló y agradeció. No porque Clarín haya sido el objeto continúo de las críticas sino porque enseñó a “leer” y “descubrir”  el cómo se pseudo-informa y el cómo se oculta la información.

Cuando desde el Ejecutivo se autoriza que sus funcionarios afirmen que la Ley de Medios se promulgó porque es contra Clarín no solo mienten (ignoran la historia) sino que promulgan su verdad. La población no tiene que avanzar en la alfabetización. Solo deben conocerse “mamá me ama” “mamá me mima”–lo cual es cierto- pero no aprender a “leer” como lo culturalizan en contra de sí mismo.

Lo que el Ejecutivo afirma en su prédica es que “el hijo del barrendero debe ser barrendero” ¡ni por asomo pretender otra situación! Y esto sin desmerecer un trabajo digno y necesario.

La “cuestión”, término tan apreciado por el increíble Nicolás Casullo de raíces metodistas, no es estar contra un gobierno sino afincarse en la defensa de la dignidad humana. Esto significa desmitificar frases hechas y reconocer la historia signada de luchas y batallas por el crecimiento humano. Recordar que los primeros que peleaban por el aprendizaje a leer (la alfabetización) eran perseguidos, se les cortaban las manos y se los colocaba en el lugar de los raros que debían ser despreciados y condenados.

Me persiguen ciertos hitos. Uno de ellos es ser fan de Jesús. El del evangelio, no el edulcorado. Me fascina como toma enseñanzas y acontecimientos  de la historia y los reinterpreta. Navego entre su libertad y sabiduría. Me pasma la magia de su caminar por las rutas de su tiempo y su no asistencia al templo y a las sinagogas, excepto esos pocos momentos que utiliza para afirmar su defensa de la dignidad humana. Su lugar era la calle. Me duele que dirigentes y dirigentes sociales y políticos se esclavicen en la interpretación eclesial de su andar y no conozcan la que comentan los evangelios.

Las marchas del jueves 17 tienen mucho de esa visión de los evangelios. Por lo popular puede decirse pero sobre todo por la verdad humana que llevan en sus reclamos y desnudar la irrealidad de lo que se proclama como realidad.+ (PE)

(*) Bahía Blanca, 18 de diciembre de 1933. Teólogo por la Facultad Evangélica de Teología (Buenos Aires). Fundador y director de Agencia de Noticias Prensa Ecuménica Ecupres. Pastor de la Iglesia Metodista Central Bahía Blanca. @anibalsicardi

SN 1022/15

 

 

 

 

 

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