Gracias Hugo Cañón

Cañon Madres

Por Aníbal Sicardi (*)

Bahía Blanca

Indudable referente de los Derechos Humanos Hugo Cañón falleció en un accidente automovilístico, ocurrido alrededor de las 15  del domingo 3, en las cercanías de la ciudad de Olavarría en la provincia de Buenos Aires.

Fue el primer fiscal en declarar la inconstitucionalidad de la Ley de Obediencia debida. Ocurrió en 1987. El año anterior, 1986, había aceptado la designación como Fiscal General Federal de Bahía Blanca. Contaba que cuando le ofrecieron el cargo sus amigos y familiares no lo vieron como positivo y que lo impulsaban para no aceptar esa función.

Comentaba  a la Revista Cabal que “El argumento central era que la justicia no se había modificado sustancialmente, sobre todo la justicia federal. Se la asociaba a la dictadura, con quien los jueces y fiscales fueron útiles y funcionales para asegurar la clandestinidad del plan de exterminio. Y esto era cierto”.

Sin embargo el fiscal acepta. Testimoniaba que “en mi decisión pesó el ansia de recorrer un camino reparador por medio del poder judicial.  ‘Todavía cantamos’, me dije. Los desaparecidos, sus familiares, los niños apropiados, merecían los máximos esfuerzos para saber qué había pasado y juzgar a los responsables de semejantes crímenes aberrantes” . Y ejerció esa función, con dignidad y valentía, por 23 años.

Esa actitud es una de las tantas que pintan la  integridad interna y solidaria de Hugo Cañón.

En el recorrido de su vida Hugo fue receptor del agradecimiento de centenares de personas que fueron favorecidas por su activo compromiso.

Paralelamente  recibió premios como el “Justicia Universal”, en el 2000, otorgado por la Asociación Argentina Pro-derechos humanos de Madrid. El  “Reconocimiento a la trayectoria y el compromiso con la Defensa de los Derechos Humanos” de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata  en el 2006. En 2007 el reconocimiento a “Personalidad Destacada de los Derechos Humanos” de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires por su respuesta de rechazo a la Ley de Obediencia debida.

Tenía 68 años. Nació en Villa Rosas, un barrio de laburantes de la ciudad de Bahía Blanca. Yo también nací allí. A pocas cuadras de la familia de Hugo. Menor que yo, no pertenecía a mi barra pero era amigo de amigos por lo que solíamos vernos y comentar historietas.

Ya mayores me contó que necesitados del aporte económico su madre salió a buscar trabajo. No conseguía. Finalmente le dieron un lugar en la Fábrica de Bolsas que estaba a la salida de Villa Rosas, en la curva que va hacia Ingeniero White, conocida como El Guanaco. El primer diciembre la madre de Hugo regresa a su casa con la sonrisa de oreja a oreja. Había cobrado el aguinaldo. Repetía las gracias a Perón por lo que Hugo la frena y le dice “Mirá el aguinaldo es obligatorio así que lo que hizo fue cumplir con la ley”.  “ Si, es cierto –le respondió la madre- pero para que la ley se cumpla se necesitan personas que las tengan bien puestas”.

“A mí -reflexionaba Hugo cuando me lo contaba- que ya era apasionado de las leyes me hizo ver que por más buenas que sean no sirven si no hay quien las ponga en práctica”. Eso es lo que se propuso y logró. Gracias Hugo. Un gran abrazo.+ (PE)

 

(*) Bahía Blanca, 18 de diciembre de 1933. Teólogo de la Facultad Evangélica de Teología (Buenos Aires). Fundador y director de Agencia de Noticias Prensa Ecuménica Ecupres. Pastor (j) de la Iglesia Metodista Central Bahía Blanca. @anibalsicardi

 

SN 0001/16

 

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