Después de 40 años: amenazan el derecho a la comunicación (II)

miguel-de-unamuno

La lucha por el poder

Por Carlos Valle (*)

Buenos Aires

Cuenta la leyenda que el gran pensador español Don Miguel de Unamuno en cuanto se acercaba a una reunión donde se discutía no importaba el tema, irrumpía con ahínco: “Yo me opongo”. Se piensa que así azuzaba a los participantes a discutir con amplitud y a defender las ideas con buena argumentación.

Es llamativo que la propuesta de la Ley de Servicios Audiovisuales no motivó a la llamada “oposición” a disponerse a ejercer una de las valiosas tareas parlamentarias y ofrecer una verdadera ágora de la democracia. Adriana Meyer ha mostrado en un esclarecedor artículo titulado (Página 12, 06.09) “Llegó al Congreso el juego de los parecidos” que “Los autores del proyecto oficial son los mismos que participaron del armado de las propuestas opositoras. Todos los textos se basan en iniciativas presentadas durante gobiernos anteriores.”

¿Qué es lo que detenía la discusión? Los argumentos son variados y la mayoría tendía a desacreditar el proyecto sin mostrar voluntad de discutir una ley superadora de la más que determinante ley de la dictadura. Para muestra algunos ejemplos.

Esgrimiendo la desconfianza

Francisco Pinedo, diputado del PRO, califica al proyecto como “confiscatorio” y sostiene que “está claro cuál es el objetivo: establecer un mecanismo para quedarse con los medios”. Patricia Bullrich (CC) plantea la necesidad de “una discusión integral de esta ley” porque “tiene una filosofía contraria a la libertad de expresión”.

Marta Velarde, diputada de Santiago del Estero, habla de una “asonada contra los medios”. Para el vicepresidente “los tiempos no dan” para sancionarla con este Congreso. Quiere que los actuales legisladores hagan su aporte y que voten los ya elegidos, que habrían de asumir pocos meses más tarde, porque “Eso sería lo más saludable”, ¿Para quién?

Por su parte, Pino Solanas celebra la discusión de la Ley pero no deja de criticar al proyecto y marcar su distancia del gobierno. Tras el anuncio que sería eliminada de la Ley la posibilidad de la participación de las telefónicas, desgranó escepticismo: “Hemos dicho que hay que verlo escrito esto, ya que una cosa son las palabras y otra cosa es el texto escrito”.

Otros introducen nuevos proyectos, como Miguel Bonasso, que no estaba lejos de la propuesta presentada, acentuó la necesidad de contar con una autoridad de aplicación autárquica y se aferró a esa propuesta sin ningún tipo de concesión. La radical Silvana Giudici llamativamente dijo que la propuesta de su bancada será “un dictamen que reúna los consensos por los cuales el radicalismo trabaja desde 1983, porque a esta ley hay que cambiarla, pero por un texto por el cual todos sepan a qué atenerse”.

Un Clarín ha tocado atención

La opinión de que la Ley propuesta es un ataque directamente contra el multimedios Clarín, parte de la certeza de que le afectará directamente a la que se suman confusas posturas de quienes la defienden. La reacción de Clarín no se hace esperar y lo hace con total intransigencia siquiera para considerar la necesidad de una ley de radiodifusión de la democracia. La Ley de la dictadura aprobada en 1980 fue modificada en aquellos aspectos que benefició la concentración de medios. ¿Qué necesidad hay de discutir cambios?

Clarín se defiende de varias maneras. Una de ellas son sus llamativos titulares que están sostenidos por fuertes afirmaciones. Así escribe Eduardo van der Kooy: “El matrimonio presidencial persigue el control de los medios de prensa para intentar salvar un proyecto político que empezó en junio a naufragar. Así de sencillo, sin tanta púrpura.”

El Editor General de Clarín Ricardo Kirschbaum afirma que “La revisión comparada demostrará lo obvio: la derecha y la presunta izquierda coinciden en que los medios con credibilidad y audiencias masivas, apoyados en la autonomía económica, construyen una independencia muy molesta para el poder”.

Un largo crepúsculo (Natalio Botana)

Joaquín Morales Solá es la voz cantante de La Nación quien, desde ya hace un buen tiempo, tomó el camino de demoler al gobierno con ataques directos a las conductas personales del anterior y la presente mandataria, condimentado con elucubraciones sobre la estabilidad de sus psiquis.

Así, se refirió sin nombrarla a la Ley en su columna: “En síntesis, el periodismo es una presencia maldita para los gobernantes, salvo que difunda lo que el poder necesita que se difunda. Esa sería la mejor receta para lograr la defunción de la prensa, pero ¿no es eso, en última instancia, lo que están buscando? (28.08) Anteriormente había desacreditado las docenas de foros realizados en todo el país: “Cualquier ley es perfectible siempre y cuando exista un clima previo para perfeccionar y no para perseguir con tales reformas. La persecución es lo que prevalece hasta ahora. El Gobierno optó, por ejemplo, por hacer un debate abierto en el país para levantar el polvo de la polémica y para analizar sus sectarias ideas sobre los medios audiovisuales. Si existiera un propósito bueno y genuino habría enviado el proyecto al Congreso para que sean las cámaras legislativas las que realizaran las audiencias públicas.” (15.08)

Las críticas a la Ley no terminaban allí, porque otro columnista también siguió con su campaña de desgaste institucional. Algunos títulos de los escritos de Mariano Grondona lo indican: “La última batalla del matrimonio presidencial” (30.08), “¿Hacia dónde nos llevará la transición?” (02.08), “El problema ya no es Kirchner, sino la transición” (06.09). ¿Para qué más?

Con este contexto se hace necesario hacer lugar a estas desafiantes preguntas: “¿Por qué los líderes de los más grandes grupos opositores se oponen? ¿Son más democráticos que quienes tienen la iniciativa democrática de impulsar la nueva ley? ¿Qué nos sale más sincero y espontáneo el sí o el no? ¿Qué nos importa más? ¿Que ganemos una ley para beneficio ciudadano aunque sea durante este gobierno, o que perdamos la ley con tal de que el gobierno pierda?”+ (PE)

Nota. El Pastor Carlos Valle preparó seis artículos con el título general “Después De 40 Años: Amenazan El Derecho A La Comunicación”. La serie será publicada por PE/Ecupres mediante dos artículos semanales. En esta oportunidad editamos el segundo de ellos.

Foto. Miguel de Unamuno, 29 de septiembre de 1864-31 de diciembre de 1936. Escritor y filósofo. Cultivó variedad de géneros literarios como novela, ensayo, teatro y poesía. Fue rector de la Universidad de Salamanca tres veces. La última desde 1931 al el 22 de octubre de 1936 que fue destituido por orden de Franco.

 Referencia ver SN 0086/16         

(*) Teólogo, con estudios en Alemania y Suiza. Pastor (j) de la Iglesia Metodista Argentina. Director del Departamento de Comunicaciones del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), Buenos Aires, 1975-1986. Presidente de Interfilm, 1981-1985. Secretario General de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), Londres, 1986-2001. Autor de los libros Comunicación es evento (1988); Comunicación: modelo para armar (1990); Comunicación y Misión; En el laberinto de la globalización (2002).

Comentarios y opiniones pueden ser enviados a Carlos Valle valleferrari@gmail.com

 SN 0095/16

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s