Mandala, Apuesta Cultural a lo Profundo Y Perdurable en Trelew

Libreria Edificio

Por Graciela Sonia Gutiérrez 

Trelew

Desde sus inicios en diciembre de 2009, Mandala no solo fue librería; sus propietarios no se limitaron a la actividad comercial, sino que en sus instalaciones siempre se desarrollaron múltiples actividades culturales: conciertos, talleres artísticos, presentaciones de libros, proyecciones de cine. En seis años hubo más de trescientas presentaciones de grupos y solistas locales de distintos géneros de la música, la canción y la danza.

La idea ha sido siempre “buscar un perfil de calidad y desde ahí estimular al artista local”. En ese sentido, Hugo Abraham señala: “Hablamos siempre de fechas pagas. Lo primero es el respeto al artista, considerando que el tipo está trabajando. Y pensándolo en retrospectiva creo que ese es en parte el mayor aporte que se ha hecho desde acá. Pasado el tiempo todo el mundo quería tocar en la librería, y para nosotros fue muy positivo eso, llegar a este entendimiento, a una mancomunión entre los artistas  y la gente.”

El cálido y acogedor espacio de Mandala también recibió a artistas nacionales y latinoamericanos: Liliana Herrero, Rafael Amor, Nito Mestre, Arbolito, Santiago Feliú, Yusa, Daniel Viglietti…. El público de Trelew y el Valle  “ha tenido la posibilidad de encontrarse a Liliana Herrero presentando un disco con toda la banda, o la uruguaya Ana Prada, o el contrabajista de Chick Corea tocando en vivo en la librería, gratis. Como mínimo es un dato nuevo, llamativo, atractivo; la gente se empieza a habituar a cosas  de calidad, gratis, cualquier día”.

La gratuidad de los espectáculos ofrecidos, se sustenta en una apuesta de Mandala a la cultura popular, donde lo económico no constituya un obstáculo para generar el contacto entre el público y el artista, ese primer contacto que a veces nos permite descubrir su trabajo, sentirlo, e identificarnos con su mensaje.

Los nombres de quienes han pasado por Mandala, nos dan también la pauta de que la propuesta de sus responsables no apela al entretenimiento y la diversión pasajeros, sino a que cada encuentro sirva además para pensar, reflexionar, y genere algo más profundo y perdurable. En ese sentido, Hugo expresa “En Mandala pasa una cosa rara que tiene que ver con que el que viene ya sabe a qué viene. Viene a que las cosas no le pasen por el costado, concretamente”.

El nuevo espacio físico elegido permitirá, ganando en amplitud pero sin perder calidez, profundizar la apuesta en lo que representa un gran desafío. Se han sumado nuevas voluntades, un equipo que trabajó denodadamente para llegar a tiempo con la puesta en condiciones del edificio y su adaptación a nuevas funciones: diseño, luz, sonido, escenario, las salas donde funcionarán los talleres, una pequeña confitería con wi-fi, el patio donde se planea realizar ferias culturales de las que participen también hacedores culturales de otras localidades del Valle: Rawson, Gaiman, Dolavon.

Libreria Publico

 

Después de la inauguración, Cristina y Hugo se abocaron inmediatamente a la programación de un año de múltiples actividades, las ya tradicionales y otras nuevas: conciertos, talleres, muestras, presentaciones de libros, charlas con escritores, cineclub, una escuela de generación audiovisual.

Ya se han anunciado los talleres, más de treinta, con un costo mensual accesible y un sistema de becas y medias becas para quienes no pueden pagar ese monto. Talleres musicales de violín, canto, piano, percusión, – con la deseada proyección de “un ensamble en el cual una vez por mes todos los integrantes de los talleres conjuguen en la alternativa de aprender a tocar juntos, lo cual ojalá sea una bandita alguna vez, una de niños, una de adultos”-; una amplia propuesta de talleres de artes plásticas; danzas árabes;  talleres literarios para chicos, para jóvenes, para adultos; grupos de lectura…

Hay aun otro desafío, “probablemente el más profundo que tenemos. Es la propuesta para chicos de las escuelas. Creo que esto es lo más, por decirlo de alguna manera, ideológico. Cuando vos hacés talleres, sean gratuitos o no, convocás al chico que el padre puede tomar el auto, traerlo… podés tener cien, doscientos, siendo muy optimista; cuando vos podés hacer actividades con escuelas, juntás miles que por ahí los padres no los pueden traer porque laburan, o que en la casa no existe esa dinámica de que el chico asista a un taller en el centro, es una complicación… Así que estamos generando con un montón de gente, porque la verdad que somos un equipo en eso, una propuesta para que las escuelas puedan traer a los chicos a hacer actividades vinculadas a la literatura. El año pasado deben haber venido a la librería cerca de seiscientos chicos, y aspiramos a que lleguen a dos mil por año”.

Con respecto a la experiencia ya atesorada en este aspecto Hugo nos relató. “Es re linda la visita de las escuelas, lo que hacen los chicos, cómo interactúan con un cuento, con un libro, sea que vienen con una actividad ya hecha con la docente, por ejemplo, vienen con un texto leído, trabajado, a representar un personaje, a dibujarlo, a volver a leer un capítulo, en grupo, sea que vienen sin nada trabajado, simplemente vienen a interactuar con un libro”.

Tantas propuestas ofrecidas al público, muchas en forma gratuita, como los recitales, a veces con la sugerencia de un aporte voluntario a quien esté en condiciones de hacerlo, ha contado en algunas oportunidades con apoyo estatal. En esta nueva etapa no han recibido aun ningún aporte concreto. Sin embargo, Hugo es terminante para explicar la lógica en la que se basan: “Nosotros hacemos, si después nos quieren venir a ayudar, buenísimo. Pero si no, lo hacemos lo mismo”.

Y se refiere también a la imprescindible participación de la comunidad: “Nosotros creemos que esto tiene que ser un proceso, que creo que fue lo que empezó en este local, necesariamente colectivo, que deja de ser individual para pasar a ser colectivo.  Y que si esto no se lo apropian, necesariamente el día que yo me canse o que me pase algo, se termina, y sería una picardía porque en realidad los procesos sociales tienen que aspirar a que la comunidad se apropie de las cosas y que se pueda llevar adelante sin necesidad de que un tipo se haga el héroe. Me parece que en realidad si los procesos sociales se hacen cargo, no dependen nunca de los errores o los aciertos de un tipo”.+ (PE)

Referencia. Ver  SN 0091/16

SN 0093/16

 

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