Después de 40 años: amenazan el derecho a la comunicación (III)

Maccio Vuelta

Múltiples estrategias contradictorias en la batalla

Por Carlos Valle (*)

Buenos Aires

Henry Martyn Robert fue llamado sin aviso previo a presidir una reunión pública de su comunidad, y se dio cuenta que no sabía cómo hacerlo. A partir de esa embarazosa experiencia decidió no repetirla hasta conocer sobre leyes parlamentarias. Pero descubrió que había muy poca literatura al respecto y, en sus recorridas por los Estados Unidos, notó una sostenida anarquía sobre los procedimientos parlamentarios. Para tratar de poner orden escribió en 1876 un libro llamado Robert’s Rules of Order que sentaron las bases del funcionamiento parlamentario en muchos países.

 Hay quienes opinan que, dado que Robert como ingeniero trabajaba regularmente en el Ejército, los fundamentos de su propuesta diseñan el esquema de una batalla donde el objetivo es ganar al contendiente. Para ello se utilizan las mejores estrategias y no faltan las tácticas de descrédito y las alianzas circunstanciales.

 En el campo de batalla

Lo sucedido en la discusión y aprobación en la Cámara de Diputados de la Ley pareció asemejarse a una batalla cuyo objetivo solo se lograba venciendo al enemigo. Las sesiones de las comisiones estuvieron plagadas de críticas y rechazos. El oficialismo parecía demasiado ansioso por tratarla en el menor tiempo posible aunque reconoció que, un par de días más, hubiera podido ayudar.

Apelaba al hecho que la Ley estaba en las manos de todos desde hacía varios meses. Además, no podía obviarse el largo y fructífero proceso que, durante varios años, en el que se empeño la sociedad civil a través de sus organizaciones sentando las bases fundamentales de la Ley en sus 2l puntos, fruto de los amplios debates en los foros a las que se añadieron las audiencias públicas. Todo esto conformaba un buen argumento para acelerar los tiempos.

De todas maneras, los hechos posteriores mostraron que cierta parte de la oposición no mostraba intenciones de discutir la ley ni de ofrecer alternativas. Según el columnista Carlos Pagni (La Nación, 17.09) “Para justificar que la sesión comenzó cuando ya se había agotado el tiempo reglamentario, Vargas Aignasse propuso: “Imagínense si este Congreso tuviera que declarar la guerra y le dijera a la gente: señores, cayó la sesión porque algunos legisladores llegaron quince minutos tarde”. Vargas Aignasse le puso nombre a lo que está sucediendo: es una guerra contra los medios de comunicación privados, cuya existencia es percibida por un amplio sector de la clase política como una restricción a la democracia. “

La larguísima sesión plenaria llamativamente usó varias horas para escuchar, de sectores varios de la oposición, repetidas mociones de privilegio para declarar invalidada la sesión. No obstante lo peticionado, siguieron participando por largas horas reiterando conocidos ataques al gobierno, alarmaron sobre los peligros a la libertad de prensa y empresa que la Ley habría de acarrear, a la vez que manifestaron su desconocimiento de los cambios introducidos en las reuniones de comisión: Así, una vez lanzados su primeros ataques carentes de triunfo, se retiraron del campo de batalla: el PJ disidente, Unión-Pro, la UCE y la CC.

Estos fueron algunos de perdigones que resonaron en y fuera del recinto: “No puede legislarse en contra de ese derecho básico” (Silvana Giudici, UCR); “Esto genera un escenario bélico, cuando en realidad necesitamos un tratado de paz” (Luis Lusquiños, Frejuli); “La ley no le tiene que servir a un Presidente, le tiene que servir al pueblo de la Nación y nosotros debiéramos ser la garantía que esto ocurriera.”

Graciela Camaño FPV (Perfil, Internet, 17.09) “Desgraciadamente, los diputados que tratamos el proyecto tuvimos una bellísima oportunidad, a mi juicio malograda. Temo que no sólo se hayan aprobado errores, sino hasta fragmentos viciados de inconstitucionalidad.”

Miguel Bonasso anunció su voto negativo que finalmente cambió por una abstención. (La Nación, 18.09) “Es claramente un intento del oficialismo, al no poder cambiar la realidad, el aumento de los precios, la inseguridad, la falta de empleo, para tratar de influenciar sobre la opinión pública controlando la información.” (Francisco De Narváez de Unión-PRO) (Clarín, 18.09)

Para Gerardo Morales, la Ley de Medios “replica el concepto ideológico cuasi fascista de la dictadura”(Ámbito Financiero 18.09) Así, el líder de PRO reclamó a los senadores que “pongan freno” al proyecto oficialista, y “no convaliden este gobierno fascista que se lleva por delante a todo el mundo”. (Clarín,17.09)

Tácticas y estrategias

Es claro que las intenciones de tratar la Ley estaban lejos de los intereses de una parte de la oposición. Se percibía una cierta confianza en que, si ya no era posible evitar tratarla con su retiro podría evitarse que se aprobara. Los más fuertes escollos que se habían manifestado fuera del oficialismo estaban relacionados con la composición del órgano de aplicación y la participación de las telefónicas.

El anuncio de la Presidenta de eliminar esta última posibilidad y una cierta flexibilización en la composición del órgano de aplicación junto a una buena serie de cambios en el texto, casi 150, mostraba un panorama más flexible –que no siempre había manifestado el oficialismo- que acercaba a grupos opositores. La calificación de deserción, de agachada, de claudicación, pareció una pobre y mezquina crítica y más bien reflejó una cierta impotencia.

El apoyo brindado por alguno de los grupos opositores, entre ellos el Grupo Sur y el Partido Socialista al votar a favor del proyecto fue una noticia no esperada. Las críticas variadas asomaron como quejas impotentes. “Acá sigue actuando la chequera. A los socialistas los respeto, pero que, tranquilamente, Binner pase a ser aliado del Gobierno y en una ley como esta. Es raro que una persona que quiere tener futuro, y no precisamente al lado del Gobierno, haya aflojado de esa manera. Da para pensar que ha habido algo para Santa Fe”, afirmó Felipe Sola (LN, 18.09)

“¿Pretenderán empezar a ser vistos como una suerte de kirchnerismo más prolijo con la idea de seducir a un supuesto electorado progresista? Frente a esta hipótesis, lo más probable es que terminen siendo deglutidos por el aparato oficialista.” lanzó el columnista de La Nación Fernando Laborda en su “Los votos swingers y la verdad kirchnerista”.

Por su parte, el senador Carlos Reutemann acusó al gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, de contribuir a la “falta de libertad y ausencia de federalismo” y afirmó que “La votación en el Congreso de la ley de medios lamentablemente me ha dado la razón en lo que vengo sosteniendo hace ya mucho tiempo: Binner y el socialismo son los verdaderos aliados del kirchnerismo” (Clarín, 19.09).

Para Eduardo van der Kooy, los Kirschner rehacen un polo de poder y pretende rebajar el apoyo recibido a la Ley: “¿Podría desprenderse de la realidad general una ley que versa sobre la libertad de expresión, el derecho a la propiedad y los derechos adquiridos?. O es, en efecto, aquella melodía kirchnerista la que termina provocando sordera o la centro izquierda ha perdido en esta época la capacidad de análisis global que supo caracterizarla aquí y en cualquier rincón del mundo.” (Clarín, 18.09)

La interpretación de que habían pasado al bando enemigo dio lugar a remarcar la posición crítica de quienes apoyaron la Ley; algunos, quizás, marcando en demasía sus críticas al gobierno como para no dejar dudas de su independencia del oficialismo, como Claudio Lozano y Fernando “Pino” Solana –a quien Mempo Giardinelli le envió una cálida “Carta al compañero Pino” antes de la votación para reflexionara sobre el valor “superador” del proyecto. (Página 12, 15.09)

Frente a esta situación ¿Qué le resta a la oposición que no apoya la Ley? Buscar nuevos flancos que debiliten la posición del oficialismo mientras pasa al tratamiento por parte del Senado. Hubo, al menos, dos que se destacaron. El primero era de carácter negociable y tenía que ver con el plazo estipulado para que los dueños de medios se ajustaran a la Ley. Todo daba a entender que ese plazo podría sufrir modificaciones y, una vez más, debilitaría el ataque. El segundo flanco era sobre la legalidad de la Ley. De ser aprobada, lo que restaba era denunciarla como anticonstitucional.

“La Convención de Ginebra”

En un artículo titulado “Advierten que la justicia podría declarar nula Ley de Medios” (La Nación, 17.09) el constitucionalista Daniel Sabsay afirma que las irregularidades al Reglamento de la Cámara de Diputados son “sumamente graves”.

Para otro constitucionalista, Gregorio Badani, ya una de las irregularidades denunciadas por la oposición es lo suficientemente grave como para terminar en la Justicia. Pero ambos reconocen que a lo largo de la historia judicial argentina, es casi imposible que la Corte impugne leyes haciendo hincapié en la irregularidad del trámite legislativo.

Para Adrián Ventura “La ley de medios es totalitaria” porque: “Las normas son tan irracionales que son abiertamente inconstitucionales y dispararán muchas demandas judiciales. Pero, además, de aplicarse, corren serios riesgos de generar desempleo, como ya lo advirtieron algunos gerentes de distintas empresas audiovisuales.” (La Nación, 17.09)

Mariano Grondona, elucubrando la idea de que podría no sancionarse ninguna ley, se hace eco de la advertencia del gobernador de Alberto Rodríguez Saá “que el Congreso no está autorizado a sancionar “ninguna” ley de medios” apelando al artículo 32 de la Constitución, que reza así: “El Congreso Federal no dictará leyes que restrinjan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la jurisdicción federal”.

Según Grondona:” la Constitución da un paso más en la defensa de las libertades porque aquí no se limita a defender la libertad de expresión sino que además “prohíbe” directamente cualquier ley, buena o mala, que el Congreso pretenda dictar en esta materia.” (La Nación, 16.09 Pero justamente, habrá que demostrar que la restricción de la libertad está en seno de una ley federal con participación federal.

Un alto en el fragor de la batalla

La búsqueda de una comunicación democrática pone en claro los intereses de quienes están bregando por una comunidad de hombres y mujeres que, valorando los esfuerzos de muchos, pongan los valores de la dignidad humana como bastiones inexpugnables, donde la palabra de todos pueda ser oída en el marco de la libertad y la verdad. Pero esta no es una batalla entre iguales, porque hay muchos intereses económicos que bregan por teñir de democráticas sus aspiraciones comerciales.

Tal vez el reclamo de un periodista suene ilusorio o utópico, pero vale la pena considerarlo: “No importa si responden a posturas ideológicas, políticas sinceras o a posicionamientos empresarios. Pero hay un argumento inadmisible. En nombre de la mayoría de los trabajadores de prensa que queremos una nueva ley de medios audiovisuales democrática y plural, no digan más que se oponen a la ley en defensa de nuestra libertad de expresión. Ustedes y nosotros sabemos que no es cierto.” (Reynaldo Sietecases, Crítica, 17.09)+ (PE)

(*) Teólogo, con estudios en Alemania y Suiza. Pastor (j) de la Iglesia Metodista Argentina. Director del Departamento de Comunicaciones del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), Buenos Aires, 1975-1986. Presidente de Interfilm, 1981-1985. Secretario General de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), Londres, 1986-2001. Autor de los libros Comunicación es evento (1988); Comunicación: modelo para armar (1990); Comunicación y Misión; En el laberinto de la globalización (2002).

Comentarios y opiniones pueden ser enviados a Carlos Valle valleferrari@gmail.com

Nota. El Pastor Carlos Valle preparó seis artículos con el título general “Después De 40 Años: Amenazan El Derecho A La Comunicación”. La serie es publicada por PE/Ecupres mediante dos artículos semanales. En esta oportunidad editamos el tercero  de ellos.

Foto Vuelta de Rocha, del barrio de la Boca en Buenos Aires. Obra del artista Rómulo Macció quien nació en 1931 y falleció el 11 de marzo de 2016.

Referencia ver SN 0086/16, SN 0095/16

SN 0098/16

 

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