Después de 40 años: amenazan el derecho a la comunicación (IV)

27 12 15 IIOposición a todo proceso de cambio democrático

Por Carlos Valle (*)

Buenos Aires

“El diálogo político, tan ensalzado y tan poco practicado, dista de ser una gimnasia discursiva en la que se encuentra inexorablemente un punto medio. El diálogo puro, sin negociación, es excepcional. La regla es la pugna de intereses, objeto de intercambios, acuerdos y transacciones. La competencia política también mete la cola, máxime entre quienes interpelan a un similar target electoral” afirmaba Mario Wainfeld en uno de sus sustanciosos comentarios (Página 12, 21.09) reflejando el clima del debate sobre esta tan atacada, defendida, reclamada y aceptada a regañadientes Ley de Comunicación de Servicios Audiovisuales.

Un cambio de atmósfera

Después de una bizantina discusión sobre el número de comisiones sobre la que debería recaer la discusión de la Ley, el Senado finalmente inició las sesiones para su tratamiento. Una maratónica reunión con el interventor del COMFER, Gabriel Mariotto, fue la oportunidad para percibir que las estrategias y las tácticas habían sufrido programados cambios.

Para Gustavo Ibarra, la oposición complicó al Gobierno y llevo “a Mariotto a admitir fallas en la Ley” (La Nación, 25.09) Sorprende que la Diputada de la UCR, Silvana Giudici, presidenta de la Comisión de libre expresión, mostrara su asombro sobre el desarrollo de la primera reunión en el Senado: “ Los diputados que asistimos a la reunión comprobamos con sana envidia ese escenario, en el que los senadores podían formular sus preguntas al funcionario kirchnernista y desnudar las contradicciones y gruesos errores que el proyecto oficial todavía sigue presentando. Un debate en un ámbito serio deja todo más claro. Cuando se escucha bien, se pone en evidencia la verdad. Aunque pongan miles de millones (sic) para televisar el fútbol se ve que no aprendieron a manejarlo: ¡gol en contra en el Senado!“

Si H. M. Robert tenía razón cuando diseño en 1786 cómo debía encararse el tratamiento de un tema en el parlamento, asumiendo que de lo que se trata es vencer al contrario, algo de esto se observó en la atmósfera del Senado. Parecía percibirse que, dado que la victoria parecía inasible había que desacreditar todo lo posible los progresos logrados con el voto de la Cámara de Diputados y si, finalmente, hubiese que capitular, que apareciera como un triunfo sin ningún mérito, un triunfo pírrico para el oficialismo, y no muy duradero.

Santiago Kovadloff, pretende ir más lejos cuando en una columna titulada “Rumbo al país del silencio” asume un tono profético: “La hora del desquite sobre esa insolencia popular parece próxima tras la sanción parcial concedida por la Cámara de Diputados al proyecto de ley de medios de comunicación. Quizá pronto Néstor Kirchner vea habilitada por el Congreso su imperiosa necesidad de volatilizar el periodismo disidente.” (La Nación, 25.09)

Pablo Javier Blanco (Perfil, 25.09), sin especificar los porqué de los cambios introducidos y aceptados en Diputados, traza un panorama del proceso de tratamiento y aventura una conclusión: “Después de arduos debates, interminables audiencias públicas, un plenario de comisiones lleno de escándalos y una sesión al tono, en la que parte de la oposición dejó sus bancas vacías luego de denunciar irregularidades, hay diferencias claves entre ambos proyectos.”

Esta enumeración de hechos sin explicaciones sustentables deja de lado los acuerdos a los que se llegaron con sectores de la oposición que hicieron oír sus reclamos y fueron escuchados y sin calificación a las lamentables “bancas vacías” dejadas por el PJ disidente, Unión-Pro, la UCE y la CC.

Treinta y siete sillas vacías

Después de la extendida primera sesión, donde primó la controversia política sobre las cuestiones básicas de la Ley, la segunda de ellas, en la que iban a presentarse organismos de la sociedad civil, la ausencia de senadores fue más que llamativa. No faltaron los comentarios de quienes argumentaron que el problema era que se trataba de una sesión en día viernes, y los viernes son los días en los que los senadores provinciales inician su prolongado fin de semana.

Para Marcelo Veneranda (La Nación, 25.09) se trataba de otras razones: “Treinta y siete sillas vacías. Esa fue una de las imágenes que dejó ayer la segunda ronda de audiencias por el proyecto de ley de radiodifusión en el Senado, marcada más por las ausencias de los legisladores que por el tono de debate e intercambio alcanzado el jueves, cuando el interventor en el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), Gabriel Mariotto, fue acorralado por los cuestionamientos de la oposición.” Olvidó mencionar que, en este caso, la gran ausencia le correspondió a los opositores.

Joaquín Morales Solá, quien, difícilmente haya presenciado algunas de las situaciones que describe con tanto dramatismo, pareciera utilizar el recurso de muchos escritores que prefieren llamar biografías noveladas a lo que no puede probarse pero suena verdadero.

Así decía (La Nación 25.09) “Encerrado en Olivos, Néstor Kirchner se enteró en las últimas horas de que no habrá un mero paseo oficialista por el Senado para la aprobación de su polémico proyecto de ley de radiodifusión. Estalló. Culpó de ineficacia o de indiferencia a muchos de sus senadores.” Pero Morales Solá, como esos escritores que novelan las historias, no se detiene a indicar que esas son sus suposiciones -que podrían o no ser ciertas- o que tiene o quiere hacer creer que tiene informantes que lo ponen al tanto.

Lo cierto es que estas referencias sobre actitudes temperamentales se convierten en su reiterado latiguillo para desacreditar o desvalorizar como persona a Néstor Kirchner, y sobre esa base fundamenta su argumentación política. Un latiguillo que reitera refiriéndose a la Presidenta y su esposo: “El matrimonio presidencial dice que quiere enterrar una ley de la dictadura, la de radiodifusión vigente, pero los potenciales cerrojos que encierra su proyecto audiovisual son construcciones perfectas de ideas autoritarias. Esas discordancias permanentes están construyendo un país que bascula entre la furia y el error.“(27.09)

Adrián Ventura camina un paso más. Utiliza una palabra a la que ciertos medios apelan para desacreditar justos reclamos y afirma: “Estamos frente a una ley piquetera: el mismo Estado que es pasivo frente a los cortes de calles, ahora, dispondrá el corte de todos los carriles privados de información audiovisual e interrumpirá la difusión de contenidos que emiten canales, cables y radios.” (La Nación, 01.10)

Entre lo que pasa y lo que se quiere

La discusión de la Ley no se constituye en el único frente de batalla, aun cuando sea el más vulnerable en esta confrontación, porque hay fuertes poderes que apuestan a ganar terrenos para el futuro que se avecina. El año 2011 sigue siendo una obsesión en el panorama global. “Pese a todo, Kirchner piensa en volver”, titula su comentario político Eduardo van der Kooy. Allí explica que “Kirchner copia el modelo de Chávez” y eso alienta la crítica de la oposición. Conviene en que: “Es una mirada, pero existen otras. Henoch Aguiar, académico en telecomunicaciones, emparenta más el diseño mediático que promueve el matrimonio presidencial con el del premier de Italia, Silvio Berlusconi.” Es decir, lo que se busca es “beneficiar a los amigos”. (Clarín, 27.09). Esto resulta ser una apreciación demasiado segmentada del pensamiento de Henoch Aguiar (Véase su obra, El Futuro no Espera, Políticas para desarrollar la sociedad, Ed. La Crujía). Él ha bienvenido la discusión de esta Ley y ha formulado una serie de críticas, muchas de las cuales se emparentan con las modificaciones introducidas al texto original.

E van der Kooy reduce las intenciones de la Ley a dos caminos. Uno, que el Gobierno busca adueñase de todos los medios, propósito que achacan a Chávez, con poco sustento concreto. Dos, como el primer intento es muy tentador pero dificultoso, lo mejor es optar por el método Berlusconi: beneficiar a los amigos. No costaría mucho comprobar que, si alguien copió el método Berlusconi ha sido el Grupo Clarín, con la apropiación de las empresas de cables del interior tal como aquel lo hizo en toda la región de Italia.

Por su parte, M. Girondina más bien pareciera seguir esperando otra cosa: “¿Deberá apostar el país, entonces, solamente al paso del tiempo de aquí a 2011, mientras la pareja gobernante insiste empecinadamente en la misma fórmula de dominación que ha sido derrotada en las urnas? ¿No habrá una salida democrática y constitucional a este desgarrador dilema de los argentinos?” (La Nación, 06.09). Insiste porque ve a Néstor Kirchner “como un jugador compulsivo que con tal de ganar burla las reglas.” (La Nación, 23.09)

Así, alerta o más bien augura que “Cuando un político ha caído en un pozo del desprestigio y de la pérdida de credibilidad como el que hoy afecta a los Kirchner, debe tener cuidado para evitar un “efecto bumerán” en cuya virtud sus ataques contra los enemigos se puedan convertir en ataques contra sí mismo” (La Nación, 13.09).

La seguridad sobre lo que habría de suceder, que denotaba en su lectura de las últimas elecciones parlamentarias, se ha ido esfumando lo que le ha ido llevando o simplemente retornando a un camino buscado porque “suponíamos que a la Argentina de los próximos meses se le abrirá una disyuntiva entre la derrota democrática y definitiva de los Kirchner y su insistente rebeldía contra la mayoría que ya los circunda. Ahora, al terminarlo, habría que recordar a Nietzsche cuando dijo que “nada hay más poderoso que una idea cuya hora ha llegado.” (La Nación, 13.09)

Algunos comentarios sin mucha divulgación

Desde distintos ámbitos se han alzado voces en apoyo a la Ley, muchas de ellas no exentas de críticas y con propuestas de cambio. Esta ha sido una de las saludables experiencias en este diálogo democrático tan necesario. Se rescatan algunos aportes solo recogidos por algún que otro medio.

* Rectores de distintas universidades nacionales se manifestaron a favor de la Ley, en lo conveniente del momento porque “ya se llevan 26 años de debate” Como afirmó Juan Carlos Del Bello, rector de la Universidad Nacional de Río Negro, “Este proyecto de atreve a cuestionar a los dueños de la palabra”, afirmó quien destacó que “si este proyecto no expresara la reivindicación de los 21 puntos delineados por la Coalición por una Comunicación Democrática, el CIN no hubiese expresado su respaldo”.(Página 12, 01.10)

* “El problema, observa Habermas, es que este espacio que se articuló necesariamente en los periódicos de la época, como aquellas famosas tribunas de doctrina donde los ciudadanos utilizaban los medios para expresar sus posiciones ideológicas, decayó en los siglos XIX y XX cuando esos mismos periódicos, por el avance del sistema capitalista, se fueron convirtiendo en una industria, es decir, en productores, más que de ideologías y posiciones políticas sobre el bien común, de mercancías. La pregunta que se hace Habermas es cómo ejercer la libre representación de lo público en un espacio que tiene dominio privado cuyo objetivo no es político, sino económico.” Luciano Sanguinetti , Docente e investigador de la FPyCS-UNLP.(Página 12, 16.09)

* “Pero la matriz del proyecto actual la anclaría en la necesidad de entender a los medios de comunicación en la línea del Convenio de Protección de Diversidad Cultural de la Unesco que toma el Parlamento Europeo cuando hace la directiva europea para los servicios de comunicación audiovisual. También abreva bastante del derecho comparado bien actualizado en línea de recoger buenas experiencias de otros lugares, desde los derechos del público o los mecanismos de control antimonopólico en Estados Unidos, cosas vinculadas con protección de identidad del modelo canadiense, o las cuotas de películas de la legislación francesa. También la protección de adolescentes y niños.” Damián Loreti es titular de Derecho a la Información de la UBA y de Derecho a la Comunicación de la UNLP.

* Un importante número de artistas y profesionales de la comunicación han escrito al Senado diciéndoles, en otras cosas que hoy: “nuestros ciudadanos no tienen en sus pantallas lugar para su propia historia, sus propios héroes, sus pensadores, sus artistas, sus científicos. Lo que no está en la televisión, no existe. Si la televisión no lo confirma, no es cierto. Es tan monumental la selección restrictiva de contenidos que aplica esta suerte de libertad de mercado, que nuestras propias imágenes no son proyectadas en nuestros espacios audiovisuales.” Por eso les recuerdan:“Estimado/a senador/a, en usted está la decisión de que sigamos pudiendo ver nuestras propias imágenes y de que nuestros hijos sepan, a través de ellas, quiénes fuimos, quiénes somos y qué país y qué mundo soñamos” (Página 12, 02.10)

El Senado ya ha dado su dictamen y la Ley será discutida la semana entrante. Seguirán las críticas, las quejas, la persistente búsqueda desprestigio a la Ley. Comenzamos citando a Mario Wainfeld, concluyamos también con él: (Página 12, 20.09) “Las campanas, lo dijo bellamente John Donne, siempre doblan por ti. Pero la asincronía de los procesos políticos hace que repiquen parecido en todo el vecindario. El peso público de los conglomerados mediáticos, su rol de articulador de la oposición a todos los procesos de cambio (bien diversos) que conviven en América del Sur es un desafío común a la construcción de democracias estables, garantes de ciudadanía plena, agrega el cronista.” Y este también.+ (PE)

(*) Teólogo, con estudios en Alemania y Suiza. Pastor (j) de la Iglesia Metodista Argentina. Director del Departamento de Comunicaciones del Instituto Superior Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET), Buenos Aires, 1975-1986. Presidente de Interfilm, 1981-1985. Secretario General de la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC), Londres, 1986-2001. Autor de los libros Comunicación es evento (1988); Comunicación: modelo para armar (1990); Comunicación y Misión; En el laberinto de la globalización (2002).

Comentarios y opiniones pueden ser enviados a Carlos Valle valleferrari@gmail.com

Foto Multitud apoya Ley de Medios, Plaza Congreso 27 diciembre 2015

Nota. El presente artículo es el cuarto de una serie de seis preparada por el Pastor Carlos Valle con el título general “Después De 40 Años: Amenazan El Derecho A La Comunicación”. Cada nota encara un aspecto particular de la temática propuesta.

Referencias. Los tres publicados se refieren a Recuerdos de la dura lucha por aprobación de la Ley de Servicios Audiovisuales (26522;) La Lucha por el poder y  Múltiples estrategias contradictorias en la batalla  

Despachos  SN 0086/16. SN 0095/16;  SN 0098/16 https://ecupres.wordpress.com/

SN 0102/16

 

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