EN DEFENSA DE LA LAICIDAD

Jose-Pedro-Varela-Uruguay

Declaración de la Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay

Montevideo 29 de marzo de 2016

La Federación de Iglesias Evangélicas del Uruguay, se dirige a la sociedad uruguaya a fin de expresar que históricamente ha procurado plantear y defender la libertad de culto y de conciencia, no solamente como prerrogativa de iglesias hijas de la libertad de predicación de hombres y mujeres, y del testimonio de Jesucristo, sino también como paradigma para toda la sociedad; y ya que desde 1918 la Constitución de la República establece que “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay…” y que “… El Estado no sostiene religión alguna. …”, declarando asimismo que quedan “exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados actualmente al culto de las diversas religiones” (artículo 5º).

Desde entonces la laicidad se convirtió en un principio fundamental de nuestra ideología y praxis republicana y democrática, que debe ser entendida, como abstencionista, ya que el Estado uruguayo no profesa, sustenta o enseña religión alguna, pero tampoco las coarta.

Esto lleva a que la laicidad, en Uruguay, no debe ser entendida como antirreligiosa, puesto que aquí está consagrada la libertad de culto, sino como anti dogmática, ya que lo que se procura es que el Estado no interfiera en la libertad de conciencia del individuo.

Por esa razón y ante una serie de hechos que se han ido sucediendo a lo largo de las últimas décadas, evidenciando una creciente pretensión de injerencia de la Iglesia Católico Romana sobre el Estado y la sociedad uruguaya, básicamente cuestionando y adjetivando permanentemente la laicidad y además procurando extender la colocación de símbolos y estatuas propias en espacios públicos fuera de sus propiedades, templos, capillas, terrenos, exponemos públicamente nuestra opinión.

Reiteramos nuestra profunda perplejidad y disconformidad como lo hiciéramos en carta dirigida al Sr. Presidente de la República en el año 2005, con motivo de las expresiones y ceremonias religiosas realizadas por representantes del gobierno nacional por el fallecimiento del papa Wojtyla, y la posterior colocación de su estatua al lado de la cruz que ya con motivo de su visita años antes había sido erigida en pleno espacio público y céntrico de la ciudad de Montevideo.

Perplejidad y disconformidad que a finales del año pasado aumentó con la creación de una capellanía religiosa dirigida por un sacerdote católico romano en el hospital militar y este año con la solicitud de colocación de una estatua de una virgen de la misma iglesia en un espacio público.

Consideramos:

–             Que las estatuas o placas referidas a personas, u obras de arte que se erigen en espacios públicos solo se justifican desde un punto de vista cívico cultural ético y estético y como reconocimiento de etnias, colectividades o grupos que hacen a la composición o memoria histórica de la sociedad uruguaya y no como imágenes religiosas particulares con fines de adoración y reverencia a costa de espacios comunes pertenecientes a toda la población sin distinción alguna.

 

–             Que una cosa son las manifestaciones e incluso ceremonias religiosas de grupos de personas y otra cosa muy distinta son los objetos y lugares de cultos que se pretenden instaurar permanentemente con fines proselitistas, en lugares públicos y comunes a toda la población.

 

Afirmamos:

 

–             Que como representantes de iglesias de fuerte arraigo en la sociedad uruguaya, no estamos dispuestos a que en nombre de una adjetivación permanente de la laicidad que la pretenda menoscabar, se nos implique en iniciativas que no compartimos o como mínimo pensamos que merecerían una reflexión mucho más profunda desde el punto de vista de una simple equidad social respecto a otras manifestaciones culturales y religiosas que por ser minoritarias, tener otras concepciones o no tener tanto poder mediático, de incidencia o porque incluso tampoco pretenden imponerse a nadie, no son reconocidas.

 

–             Que rechazamos, dadas las manifestaciones religiosas ya mencionadas y otras de los últimos meses por parte de algunas iglesias evangélicas, respecto a su connivencia con el ejercicio de los poderes legítimos del Estado, toda pretensión del Estado que transgrediendo sus funciones pretenda ser la organización única y total de la vida humana, como también toda pretensión de las iglesias o de cualquier expresión religiosa que excediendo sus tareas particulares, pretenda apropiarse del carácter estatal procurando incluso considerarse un órgano del Estado.

Firman Pablo Waszuk (Secretario) – Hugo Armand Pilón (Presidente) + (PE)

 Foto José Pedro Varela (Montevideo19 de marzo de 1845 – Ib.24 de octubre de 1879) Escritor, periodista y político. Sustancial en el sistema educativo en  Uruguay. Sostenía la separación de Iglesia y Estado.

SN 0123/16

 

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