Federico

Pagura 7¡Tenemos esperanza!

Por Juan Damián (*)

Montevideo

Me parece verlo. Mueve con firmeza su brazo y mano derecha. Se repite varias veces el “índice indicador”. Mientras su brazo izquierdo se apoya en la cintura.

Su prédica es clara y contundente. Períodos largos, bien construidos, sin alteraciones. Casi un desarrollo clásico sin sobresaltos.

Federico prepara con seriedad su sermón. Sube al púlpito con su guión preparado, al que sigue y respeta. Al escucharlo piensas su contenido que te va absorbiendo. Y sientes que sus convicciones se van haciendo tuyas. Como Jesús habla como si tuviera autoridad. Como Jesús te conmueve, te invita a seguirlo.

Sus sermones suelen ser largos, bien trabados, pero nunca repetidos. El Evangelio no se queda en el pasado. Se llena de situaciones, personajes, actitudes, problemas de hoy. Como si las palabras de los evangelistas, de Pablo, se fueran escribiendo en los diarios y diciendo en los informativos, ahora mismo.

No sólo lo que habla y dice es tan personal y original. Importa más aún sus gestos, sus actitudes, su compromiso. Es decir: su vida.

Acompañé a Federico por más de 10 años en CLAI. El, presidente, dirigiendo. Yo, secretario de evangelización acompañando. Pero siendo compañeros, juntos, más allá de los cargos. Con diferentes carismas. Con diferentes aportes. Pero el mismo camino y los mismos pasos.

Las sesiones de las reuniones de CLAI las seguía con una atención extremada. Siempre supo escuchar. A la Iglesia. Al pueblo. A la gente.

Cuando concluían las celebraciones, saludaba afuera a todo el mundo. Nunca dejó a nadie con la palabra y el gesto cortado.

Atendía a todos y todas con un cuidado de heroico dialogante. Su trato fue la continuación de su prédica. La palabra y la acción siempre fueron juntas sin fórceps.

Pastor en el púlpito. Pastor con todas y todos en la calle y la vereda. Pastor de los pequeños, las víctimas, los empujados fuera. Pastor donde había un problema o una herida por curar, un ánimo que alzar.

Nunca dejó de decir y hacer lo que mandaba su conciencia. Fueran feligreses, familiares de desaparecidos, perseguidos y perseguidores, ateos o cristianos.

El ecumenismo fue su ámbito. Holgado y cómodo, disponible a cuanta propuesta o iniciativa le presentasen.

Estuvo siempre en tantas actividades, tantos eventos, tantas comisiones, tantos consejos. Y su marca no se ha borrado. Quedó ahí para siempre.

Donde iba Federico estaba Rita compañera. Testimonio de amor en lo chico y en lo grande.

Siempre confesaste que en las raíces de tus genes se encontraron la Pacha Mama y Europa, como encuentro de amor, no invasión de poder.

Federico todavía seguimos cantando “tu esperanza”.+ (PE)

(*) Recuerdo de Federico Pagura, Obispo Emérito  de la Iglesia Metodista en Argentina fallecido el 6 de junio de 2016 a los 93 años.

 

SN 022316

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