Reflexiones en torno al lenguaje inclusivo

 

lenguaje-inclusivo2

Por Maximiliano A. Heusser (*)

Córdoba

Quiero compartir unas breves reflexiones que quizás nos ayuden a entender algo más el por qué es bueno hacer el esfuerzo de utilizar lo que se llama “lenguaje inclusivo”.

En el ámbito de la psicología se estudian, entre tantísimas cuestiones, los llamados mecanismos de defensa. Una sencilla definición podría afirmar que consisten en mecanismos inconscientes que buscan que no se altere un determinado equilibrio. Uno de ellos es la negación. Este mecanismo trata de no darle entidad a aquellas cosas que la persona no quiere enfrentar. Un ejemplo muy sencillo es una persona que hablando de distintas enfermedades no menciona la palabra “cáncer”. De alguna manera, cree que al no mencionarla, nunca padecerá la enfermedad, como si ésta no existiese.

Ahora, ustedes se preguntarán ¿Qué tiene que ver esto con el lenguaje inclusivo?

Veamos, desde lo dicho hace un momento podríamos afirmar que lo que no se nombra, en un sentido, pareciera no existir. Esto sucede cuando utilizamos términos masculinos con los que nos han enseñado que incluimos a las mujeres sin nombrarlas. Esto es verdad con algunos términos, por ejemplo: alumnado, gentío, colectivo. Son términos masculinos que incluyen a las mujeres. Sin embargo hay otros términos masculinos que no incluyen necesariamente a las mujeres. Por ejemplo: alumnos, pastores, abogados, nosotros, etc. En todos y cada uno de estos términos hay una palabra equivalente para el femenino: alumnas, pastoras, abogadas, nosotras. De esta manera, lo que no nombramos parece no existir. En un sentido, el sistema patriarcal ha decidido defenderse, cual mecanismo de defensa, de aquellas que pueden romper su equilibrio machista.

En el ámbito de la teología, los Padres de la Iglesia afirmaban “Sólo se salva aquello que se encarna”. De esta manera, el Dios con nosotros, Jesús, encarna toda la condición humana, incluso la más baja condición del ser humano, como eran en el tiempo bíblico los esclavos (Filipenses 2:6-8). Así, se hace patente la necesidad de encarnar toda condición humana, para que la humanidad toda, pueda acceder a la salvación.

Otra vez ¿Qué tiene que ver esto con el lenguaje inclusivo?

Desde lo dicho desde la teología, podríamos afirmar la necesidad de encarnar visiblemente y audiblemente a las mujeres en nuestros discursos y manera de expresarnos. No porque sea “políticamente correcto”, sino porque al hacerlo hacemos visible y sacamos de las penumbras lo que como sociedades patriarcales hemos desencarnado desde largo tiempo atrás. Si Dios quiso encarnar en Jesús a toda la condición humana, siguiendo su ejemplo, con nuestras maneras de expresarnos y de construir discursos, deberíamos intentar lo mismo. Al fin de cuentas ¿Qué es lo peor que podría pasar? Que las mujeres se sientan especialmente tenidas en cuenta, y los hombres machistas y patriarcales se sientan incómodos. En buena hora, entonces.+ (PE)

(*) Pastor de la Iglesia Metodista Argentina. Coordinador de la Red de Liturgia del Consejo Latinoamericano de Iglesias.

SN 252/16

 

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Un comentario sobre “Reflexiones en torno al lenguaje inclusivo

  1. Por favor, incluir mi nombre como registrado en ECUPRES. Gracias, Bendiciones.

    El 12/7/16, “AGENCIA DE NOTICIAS PRENSA ECUMÉNICA – ECUPRES”

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