Cristina o la reivindicación de la palabra política

CFK-Columnas

Por Ricardo Forster (*)

Leo, pese a la imposibilidad de entrar en el sitio web de Nodal por lo que parece ser un sabotaje, la entrevista que seis medios internacionales le hicieron a Cristina Kirchner en su casa del Calafate.

Una vez más no dejo de sorprenderme por la densidad de las respuestas, por la imperiosa necesidad de aclarar la complejidad del momento actual abarcando no sólo al país o a la región sino a la geopolítica mundial. Comparar es casi impúdico u ocioso a estas alturas… pero entre las prolongadas, serenas y conceptuales respuestas de Cristina y la pobreza espartana rayana en la ignorancia de las que suele dar Mauricio Macri se abre una “grieta”, que no es la que muestra la corporación mediática, sino la que existe entre la reflexión inteligente y crítica y la frase vacía, hueca y diseñada desde el marketing y la publicidad.

Mientras leía la entrevista fui pensando algunas cosas que, para mí, subyacen a la retórica y a la construcción reflexiva de Cristina y que tienen que ver directamente con lo que significa “lo político” como instrumento de acción y transformación en el interior de una sociedad democrática.

Los tiempos de la política, se sabe, no responden a las leyes de la causalidad física ni se despliegan de acuerdo a un ordenamiento lógico y previsible. No se trata, cuando de la política y de la sociedad se habla, de fenómenos de la naturaleza ni de construcciones teóricas que intentan capturar la complejidad de la vida en una regulación estadística.

La previsibilidad se entrama con el azar, la planificación con lo inesperado, la calculabilidad con lo enigmático, las conductas sociales diseñadas de acuerdo al sociologismo de encuesta se encuentran con la variabilidad imprevista de los humores sociales, la ingeniería de los expertos suele chocarse con la resistencia, inesperada, de los “materiales” a los que tiene que amoldar siguiendo un plan trazado de antemano.

La política convive y negocia con la ambigüedad y la contradicción, con lo posible y con los deseos imaginarios de los millones de individuos que habitan en el interior de una sociedad, con la multiplicidad y la diversidad de lo social y con el intento de ordenar esa polifonía de voces, intereses, experiencias y perspectivas bajo el manto protector de un proyecto compartido que, sin embargo, guarda en su interior la trama, a veces visible y otras invisible, de conflictos no resueltos provenientes de otros estratos de la vida colectiva o que acechan en un horizonte no tan lejano.

Nada más ingenuo que imaginar que la “paz eterna” se corresponde a las prácticas sociales. Toda quimera de una “comunidad organizada” se choca, tarde o temprano, con lo fallido de cualquier sueño de totalidad. El lenguaje político nace del conflicto y la desigualdad, es expresión de lo no resuelto y se desvanece cuando lo que supuestamente prolifera es la unidad indivisible o la pastoral de vidas pasteurizadas por la ficción del consenso absoluto.

La política es el arte de lidiar con este caleidoscopio en el que las imágenes de la economía, de las clases sociales, de la historia, de los litigios, de las desigualdades, de las injusticias, de las estructuras silenciosas que vienen de ayer, de las innovaciones tecnológicas que modifican la vida, de la proliferación identitaria que no acepta ser reducida a una unidad, de los múltiples lenguajes socio-culturales, de una globalización convertida en una entidad mágica que une lo distante y compromete el destino de un país de acuerdo a lo que pueda estar sucediendo a miles y miles de kilómetros de distancia, se entrelazan para ofrecernos el cuadro de una realidad que tiene poco de sencilla. La ficción es suponer que la política puede actuar haciendo abstracción de todas estas variables, como si su potencia o su razón de ser estuvieran en su capacidad de imponer, sobre esa misma realidad compleja, laberíntica y cambiante, la homogeneidad planificada.

Estas fueron algunas de las cosas que me suscitó la magnífica entrevista a Cristina Kirchner que hoy publica Nodal. Dicho más directamente: Cristina respeta la inteligencia del lector, agudiza su espíritu reflexivo esté o no de acuerdo con lo que está diciendo y no reduce la política a un producto diseñado por consultores de imagen y especialistas en marketing. Felicitaciones por el trabajo. + (PE/Nodal)

(*) Filósofo

Publicado en Nodal bajo el título CFKenNodal: Opiniones de Roberto Caballero, Ricardo Forster y Orlando Pérez. Ver SN 264/16

Foto: por Nodal

SN 266/16

 

 

 

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