El Vaticano levantó la sanción contra el biblista argentino Ariel Alvárez

Alvares

Ariel Álvarez Valdés es un teólogo y biblista argentino que enseñaba en el Seminario Mayor de Santiago del Estero hasta que fue suspendido en sus funciones académicas, en agosto del 2008, por el entonces Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone.

Hace una semana trascendió la noticia de que el Papa Francisco personalmente le había escrito al Dr. Álvarez Valdés para informarle que en el Vaticano, “después de estudiarlo todo, habían dejado el asunto en manos del Obispo local”, lo que vino a significar que Roma ya no mantiene ninguna causa contra él.

Ante las sospechas de que se hubiera tratado de un mero rumor, Álvarez Valdés confirma a Religión Digital, en la entrevista que publicamos a continuación, que la noticia es cierta: que el Vaticano ha levantado la sanción que pesaba contra él por supuestamente haber provocado perplejidad y escándalo entre el pueblo de Dios.

“El Vaticano reconoció que yo no tenía ningún error teológico. Sólo me sancionaban porque había gente que se escandalizaba al leer mis obras” dijo Alvarez Valdés

¿Cómo recibió la noticia del levantamiento de la sanción por parte del Vaticano?

En realidad fui yo quien le escribí al Papa, pidiéndole el levantamiento de mi sanción. En 2008, cuando él era arzobispo de Buenos Aires, hablé con él. Y en esa oportunidad se solidarizó conmigo, pero me dijo que no podía hacer nada. Por eso después, cuando asumió como Papa, le escribí para decirle que ahora sí podía hacer algo.

¿Cuándo tuvo lugar tu sanción?

El proceso de mi sanción duró doce años. Comenzó en 1997, cuando llegaron las primeras cartas de Roma a mi obispo de Santiago del Estero, diciéndole que habían recibido denuncias contra mí, y que debían hacer analizar mis obras para ver si tenía errores. Y terminó en 2008, cuando Roma le ordena a mi obispo que me prohibiera enseñar.

¿De quién fue la prohibición de enseñar?

Todo mi conflicto fue pura y exclusivamente con el Vaticano. Nunca tuve problemas con ningún obispo de la diócesis. Más aún: mi problema con Roma comenzó, como dije, en el año 1997, y terminó en 2008. Y durante ese tiempo pasaron tres obispos por la diócesis de Santiago del Estero, que no me dijeron nunca nada de mi doctrina ni de mis escritos. Jamás recibí queja alguna de ellos. Siempre fue el Vaticano quien estuvo detrás de mi silenciamiento, y me mandaba cartas pidiéndome retractaciones.

Alvarez Valdés sostuvo que “No volveré al ministerio, porque pienso que ahora, como teólogo laico, puedo aportar más” + (PE/Religión Digital)

SN 274/16

 

 

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