Cuarenta años del asesinato del Obispo Enrique Angelelli

Angelelli

El 4 de agosto de 1976 fue asesinado Monseñor Enrique Angelelli, Obispo de La Rioja, Ocurrió en el paraje El Pastor de la Rioja Las autoridades de aquel tiempo lo disfrazaron como un accidente automovilístico. Absurdo.

Hubo que esperar a diciembre de 1983 para un acto público que marcara con fuerza el asesinato del obispo. En la catedral de Neuquén los obispos Jaime De Nevares, Jorge Novak y Miguel Hesayne reclamaron públicamente por el esclarecimiento del asesinato que hasta el Vaticano había hecho silencio. En 1986 fue probado lo que se sabía.. Angelelli había sido asesinado.

Délfor “Pocho” Brizuela, fue un sacerdote que estuvo con  el Pelado como se le llamaba a Angelelli. Actualmente es Secretario de Derechos Humanos de La Rioja. Para él todo comenzó cuando Angelelli sacó a la Iglesia del templo y la puso en la calle, en los pueblitos del interior. allí “donde la sociedad estaba acostumbrada a resignarse, a que estaba dividida en dos: los que podían y los que no podían; los ricos y los pobres, donde los ricos tenían la manija de todo, hasta de la Iglesia”

Poner en el tapete la iniquidad de los poderosos que se hacían dueño del agua, del trabajo de la población, que pagaban con vales para que compren en los negocios de ellos y les impedían hasta que se sanaran porque después de todo eran descartables, fue intolerable para el poder. La Iglesia dejó de ser decorativa. Ahora estaba encarnada en aquello de “lo que iba con el Evangelio y lo que no iba con el Evangelio”.

El nacido en Córdoba el 18 de julio de 1925 asumió la diócesis de La Rioja el 3 de julio de 1968. En el pronto andar de su actividad comenzaron a aumentar la cantidad de sacerdotes que asumían el estilo de Angelelli. Franco. Directo. Metido en el pueblo.

Las misas cambiaron. La presencia de un público que solo escucha y participa de ritos que entiende o no, pasó a ser de personas participativas en esa ceremonia vital de la Iglesia Católica Romana. Se atestigua que Angelelli se sentaba en uno de los bancos del templo y que desde allí era uno más en el debate que se producía por la propuesta de un sacerdote que dirigía la misa.

Adoctrinaba mediante documentos, como el De los Llanos, planteaba discusiones abiertas con los sacerdotes, sin fronteras en el contacto con el pueblo. Iluminaba con su coherencia y su estilo de poner el dedo en la llaga de la sociedad como una consecuencia normal de aplicación del Evangelio. Palpitó con los desafíos de los hombres y mujeres de su tiempo.

A 40 años de su asesinato se lo recuerda entre la masividad, como ocurrió en la ceremonia realizada en El Pastor de la Rioja y el silencio de los medios hegemónicos. En el medio una Iglesia Católica Romana con recuerdos oficiales débiles, aunque significativos y movimientos de organizaciones católicas romanas en puntos importantes como La Rioja, Córdoba, ciudad de Buenos Aires y ciertos olvidos en las iglesias evangélicas protestantes. Lo esperado en una etapa gubernamental que pretende rescatar la Dictadura del 76. + (PE)

SN 275/16

 

 

 

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