Política e Ideología

Marcha

Por Graciela Sonia Gutiérrez

Trelew

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, sostuvo que la Marcha Federal tuvo ‘tintes políticos e ideológicos’. De esa forma cuestionó las intenciones de sus organizadores y de trabajadores y trabajadoras que se movilizaron desde todas las regiones del territorio argentino para coincidir multitudinariamente en la Plaza de Mayo.

Triaca pretendió poner en duda la legitimidad del reclamo que se le hace al gobierno nacional, contra los despidos, el ajuste y los tarifazos.

La afirmación con la que el ministro trató de descalificar la Marcha Federal, parte de dos supuestos.

El primero sostiene que tener una ideología es malo, la política es mala, militar es malo, quien milita y/o tiene una ideología representa un peligro para la sociedad, porque sus ideas y sus acciones amenazan la estabilidad del sistema dentro del cual vivimos. Movilizarse, salir a la calle, reclamar, es malo.

El segundo supone que quienes gobiernan desde el 10 de diciembre de 2015 no tienen ideología, no son militantes políticos, carecen de intereses partidarios que ensucien su gestión.

¿Existe una forma de ejercer el poder que sea ‘pura’, ‘limpia’ de tintes, neutra, que nos asegure con precisión técnica la obtención del bien común?

¿No tiene ‘tintes políticos e ideológicos’ el proyecto político del actual gobierno?
¿No hay ideología detrás de la actitud de quien balea a los integrantes de una murga, incluidos niños, que ensayan en su barrio? ¿No se sustenta en una ideología la orden de su superior?

¿No hay ideología en las medidas políticas que decidieron los cientos de miles de despidos, el ajuste, los tarifazos, contra los que hoy se reclama? ¿En la represión de las movilizaciones sociales? ¿En la persecución y el control ejercido sobre empleados públicos y docentes? ¿En el cierre de planes educativos y sociales que tenían como meta la inclusión social?
¿No hay ideología en la reivindicación del Terrorismo de Estado? ¿En la negación de nuestros 30.000 desaparecidos? ¿En la intención de imponer nuevamente la idea de que lo que vivimos en los 70 fue una guerra sucia? ¿En pretender confundir terrorismo con guerrilla?
¿No hay ideología en la voluntad de volver a someterse al FMI? ¿En la decisión de alinearse con las grandes potencias internacionales y las más anacrónicas monarquías? ¿En apartarse de los países hermanos de la Patria Grande? ¿En simpatizar con el Golpe en Brasil? Claro que la hay.
Hay ideología en el proyecto político de Cambiemos. El proyecto de un gobierno que está poniendo en práctica todo lo que se propuso, amparado en la supuesta ‘pesada herencia’. Un gobierno que no quiere que las cosas salgan bien como creyeron inocentemente muchos de sus votantes. Un gobierno que está haciendo, avalado por la constitucionalidad de las elecciones democráticas, lo que quería hacer. Lo que antes hizo a través de sus cómplices, ya fueran dictadores o dirigentes políticos traidores del pueblo. Profundizar la concentración de riqueza y extremar la pobreza. Gobernar para los ricos y en contra de los trabajadores.

Hay ideología y hay negación de esa ideología. Como niegan su ideología muchos ciudadanos. Los que dicen que son apolíticos, que la política no les interesa, que no tienen tiempo para informarse. Los que nunca se enteran de lo que nunca podrían justificar con argumentos sólidos y honestos. Los que demonizan al otro que piensa, se expresa, critica, argumenta. Los que desacreditan al que sale a reclamar lo que le han quitado y no dicen nada de quien se lo quitó.

Hay ideología también en la Marcha Federal. Por supuesto. Hay ideología, hay conciencia, hay solidaridad, coraje, voluntad, necesidad, hambre.

Hay una reacción ante una realidad cruel, injusta. Ante la perversa y cínica negación de esa realidad por parte del gobierno. Ante el silencio de los medios cómplices del mismo. Ante el silencio de las jerarquías eclesiásticas.

Hay muchas voluntades que se suman, y salen a la calle y se desplazan por todo el país para hacer visible la realidad que están viviendo. Y hay muchas otras voluntades que se solidarizan con quienes marcharon, que vibran y se estremecen con ellos.

A eso le temen el ministro y todos los funcionarios del gobierno nacional cuando pretenden descalificar un reclamo legítimo y la forma de expresarlo. + (PE)

 

SN 327/16

 

 

 

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