Cuando los evangélicos vienen marchando

 

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 Por Carlos A. Valle

Buenos Aires

Invariablemente los periodistas no especializados en temas religiosos tienen muchas dificultades, para describir y entender la presencia y trabajo de las iglesias que no son católico-romanas. Usualmente tienden a escribir generalidades, y arribar a conclusiones que muchas son erróneas o tergiversan los hechos.

Jorge Orduna, un periodista y escritor argentino que ha recorrido un largo camino en su profesión, decidió encarar el tema de la creciente presencia de grupos evangélicos en América Latina. él, y esto lo define en el título de su libro: Teocracia, El auge evangelista en América Latina (Editorial Octubre, Buenos Aires, 2016) Para él, la progresiva presencia, especialmente de misioneros provenientes de los Estados Unidos, viene acompañada por la intención de que “la idea teocrática ha sido y es un elemento central del poder político estadounidense”

Puede afirmarse que muchas de las cosas que alega sobre estos grupos, mayormente con tendencia conservadora, son portadores de lo que se conoce como “el evangelio de la prosperidad.”  El problema se presenta cuando pone a todos los grupos en la misma bolsa desacreditando la libertad que tienen, como cualquier otro grupo religioso, de ejercer y promover su creencia.

Da la impresión que, para él, el territorio de América Latina pertenece a la Iglesia Católica y, la crítica, cierta y lamentable, la derrama sobre todas las expresiones que no correspondan a esa tradición religiosa que, no debe olvidarse, fue impuesta en el continente. Diciendo esto, no se está haciendo una desestimación de la presencia del catolicismo en el continente, que ha dado muestra de significativos aportes al desarrollo en estas tierras. Al mismo tiempo, no pueden desconocerse las lamentables historias de oscurantismo en que sumieron a muchos pueblos.

Algunas muestras de su libro pueden ilustrar lo que se quiere señalar. Los ejemplos de grupos como The Family, sobre el que se explaya, aparece como el monstruo que domina toda presencia religiosa evangélica en el continente. Sería muy difícil concordar con un grupo tal, pero de allí a darle una trascendencia generalizada desautoriza su crítica, porque sería igual que acreditarle una totalidad de influencia a grupos del catolicismo como Opus Dei, que han desarrollado un poderío digno de atención.

Orduna construye una contradicción entre la idea de santidad relacionada con la pobreza en el catolicismo mientras en el protestantismo “la pobreza es un probable signo de condena”. La salvación, según estos protestantes, está determinada de antemano desde el comienzo de los tiempos. De manera que, si alguien “quiere corregir su rumbo”, y obtener la benevolencia divina, sería “sacrílego para un protestante” (165). Está muy preocupado por el libre acceso a la interpretación de la Biblia, porque se pueden cometer muchos errores. La idea de la tradición y el magisterio de la Iglesia (Católica Romana) son para él contrapeso a un libre acceso.

Para Orduna lo que hoy se vive es una disyuntiva por la que se pregunta si debe el avance del protestantismo “con todos los aspectos liberadores que efectivamente posee” o hay que conservar: “la actual cultura de origen católico con todos los tópicos humanistas que la imbuyen”. Entiende que el protestantismo se presta mejor al capitalismo, entonces ¿Habría que negarse “a reformular su cultura a gusto de la religión imperial?” (69).

Le preocupa la presencia de parlamentarios evangélicos, especialmente en Brasil, pero no cuestiona la presencia, de congresistas que responden a los dictados de la jerarquía eclesiástica católica en nuestro país. La naturalización de la religión que ha logrado siempre el sostén económico del Estado y cuyos cientos de propiedades fueron cedidas gratuitamente para manejar la religión y la cultura por medio de la enseñanza. ¿Se puede dejar de lado la moral amordazadora de la vida sexual de las personas? ¿Cómo se puede hablar de un valor cultural a preservar?

Religión y poder, es siempre un juego en el que se puede ser absorbido o dominado. Una realidad que Orduna reconoce, y se centra en su inquietud por la presencia de estos evangelistas. No hay duda que se debería ampliar esta preocupación a los poderes más dominantes que usan la religión para desarrollar sus negocios globales. + (PE)

SN 337/16

 

 

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Un comentario sobre “Cuando los evangélicos vienen marchando

  1. El evangelio, la palabra de Dios esta siendo predicada hasta los confines del mundo gracias a los protestantes evangélicos; eso les molesta a los Católicos, pierden poder influencia y dinero en sus Iglesias; pero Cristo recupera idolatras para su reino, amen (Muy bueno el articulo) felictaciones

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