Astucia y creatividad en los evangelios

astucia

Por Carlos Sterin

Buenos Aires

A propósito del capítulo16 del evangelio de  Lucas que el domingo 18 se leerá y reflexionará en muchas iglesias cristianas del mundo.
Texto difícil el de la parábola del administrador (astuto más que) infiel: un mayordomo que, al enterarse que ha de ser despedido, llama a quienes le debían algo a su dueño y les aplica una quita o descuento. Así tiene asegurado el porvenir, pues podrá recurrir más adelante a los antiguos deudores de su amo, que le estarán agradecidos por haberles rebajado la deuda en su momento. ¡Y más difícil de interpretar aún que su amo valora ese accionar!

Una visión podría ser que  Jesús invita a salir de una situación límite tomando decisiones radicales e inmediatas de pensamiento lateral y solidarias Otra podría ser que sabiendo que acontecerá, actuemos con creatividad: nuestra existencia concluye con nuestra muerte indefectiblemente y frente a ese final inevitable, nos convoca a construir nuestro futuro, en Dios.

Sirviendo al sistema podemos acumular bienes, pero sirviendo a Dios, compartiendo lo que generamos, ayudando a otros, siendo buenos amigos, construimos un futuro feliz en comunión con otros.

Es muy común que cuando un problema grave de salud nos roza, comencemos a reconocer la importancia de los grandes valores de la vida, frente a lo superfluo o frívolo. ¿Porque no hacerlo sin necesidad que atravesemos un momento crítico?

El principio rector fue expresado por Jesús: no se puede servir al mismo tiempo al dinero y al Señor. Antes dijo que Dios ama al que se perdió en el camino. Ahora que también ama al que beneficia a todos (incluyéndose) cuando lo hace con perspicacia.

La autoseguridad que parece otorga el cumplimiento de la ley y el poder del dinero, se diluye cuando nos salpica la realidad del entorno: injusticia por doquier, miseria y dolor.

Por ello rebelarse contra el opresor puede no ser legal, pero si es para procurar el bien común, nos hará sentir inseguros pero íntegros.

No ganar dinero a costa de generar malestar a otros, podrá no ser tan fácil en un sistema capitalista, pero moderar la ambición con límites morales nos hace sentir mejor como persona

Obviamente no es una ley de blanqueo lo que propone el texto: el dinero mal habido por más que se destine a la caridad no nos libera de culpa. No existe la conversión del dinero malo en bueno.

Como generamos y que hacemos con el dinero es el tema: compartir fraternalmente contra la avaricia en soledad. Es malo que nuestros recursos bien habidos no se compartan para ayudar a quien necesita, a quien se extravió.

Y nuestros gestos y actos de solidaridad, nos permitirán recorrer el camino junto a nuevos amigos y hermanos.

Autojustificarse diciendo que hacemos el bien porque cumplimos con la ley y pagamos impuestos, no es suficiente. Como sociedad un sistema que solo beneficia a unos pocos, tampoco es suficiente. El principio vector es simple: primero atender a quien está vulnerado, necesitado, desesperado. Donde el amor prime sobre el deseo.

Por último: cuando Jesús dice: “Es que los de este mundo, en su trato con los que son como ellos, son más astutos que los que han recibido la luz”, refiriéndose a que entre astutos se tratan entre sí mejor que lo hacen con quienes han visto la luz, es algo que vemos a diario entre los que conforman el establishment de la sociedad: se adulan entre sí, barriendo la basura bajo la alfombra. + (PE)

SN 339/16

 

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