Escritura, compromiso político y ejercicio profético

 

eee

Por Magalí Heredia (*)

Bahía Blanca

Lo que sentimos y creemos condiciona nuestros pensamientos y acciones de tal manera, que a veces dudamos de nuestra capacidad para producir cambios.

La política es uno de esos planos en los que nos cuesta confiar. A decir verdad, ni siquiera sabemos cómo resultará una experiencia social determinada. Si hasta la democracia nos sorprende con mecanismos que atentan contra los mismos principios que la sostienen. Sin embargo, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? No ha sido sino a través de la dimensión política de la humanidad.

La Biblia, como libro político, pone de manifiesto que la política es intrínseca al ser humano. Hay gobernantes y gobernados, ejercicio del poder, lucha por el bien común. Hombres y mujeres que vivencian la política como motor del movimiento hacia lo profético, lo insondable, lo prometido, lo soñado. No es la causa divina, sino la causa humana la que se revela en el ejercicio profético de la política. Uno de los interrogantes que se plantea cuando afirmamos que Dios nos habla es si estamos dispuestos a escuchar.

En el Antiguo Testamento la figura emblemática del patriarca Abraham es receptor del Pacto de Dios que le anuncia que de él “nacerán muchas naciones” (Gen 17:3-9), le seguirá en sus descendientes y le será dada la tierra de Canaán que ocupan otros pueblos, como los amorreos.

El libro del Éxodo amplía esta instancia política. Allí, los israelitas esclavos se unen para luchar contra el Faraón para que les de la libertad. Se formaliza una organización fundamentada en los dirigentes de entonces y que serán representados por Moisés y Aarón. En tanto, la entrada a la llamada tierra prometida es por medio de acciones guerreras o guerrillas que terminan por desplazar casi íntegramente a los habitantes de ese lugar y acuerdan con los que quedan.

Los profetas registrados en el Antiguo Testamento basan su mensaje en la pésima administración política de sus dirigentes, tanto reyes como sacerdotes y otros, que en algunos casos incluyen alianzas con países extranjeros, como es el caso de Babilonia, potencia internacional en ese entonces, que juega un rol importante y es declarada como enemiga y castigada por Jehová. Las acciones contra los enemigos aparecen muchas veces en los Salmos que, usados en las iglesias por su poder piadoso, esconden esa dimensión política, en la que no pocas veces se pide venganza plena.

En el Nuevo Testamento se vislumbra en Jesús a un hombre que llevó la Palabra a quienes querían escuchar y a quienes no. Su propuesta política de que nos amemos unos a otros es la base de un sistema que instaura la paz, la dignidad, la justicia, la equidad, la alegría entre las personas. Su compromiso da derechos a los excluidos, a los caídos, a los pobres y los enfermos. Jesús se acerca, escucha, comparte, siente, piensa, protesta, ama. Su misión tiene una dimensión política que propone un cambio, una conversión, una transformación de lo existente.

Y no lleva adelante este trabajo en soledad, sino que crea comunidad, comunión. Tampoco hace una selección, un recorte, no discrimina, sino que invita a quienes encuentra en el camino. Los trata como a amigos, los cuida con ternura, los acompaña con paciencia, los instruye con amor. Jesús anda, camina, y es su muerte una muerte política. Cuando los fariseos se acercaron para decirle: “Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte”. Jesús les contestó: “Vayan a decirle a ese zorro que expulso demonios y sano enfermos hoy y mañana, y al tercer día completaré mi obra” (Lc. 13,31-32).

El ejercicio profético implica que además de estar dispuestos a escuchar estemos dispuestos a actuar. + (PE/EEE)

 (*) Editora en Agencia Prensa Ecuménica, integrante de la Junta General de la Iglesia Metodista Argentina y Presidenta de la Junta Directiva de la Iglesia Metodista Central de Bahía Blanca, Prov. De Buenos Aires.

Publicado en El Estandarte Evangélico, órgano de la Iglesia Metodista Argentina.

SN 427/16

 

 

Anuncios

Un comentario sobre “Escritura, compromiso político y ejercicio profético

  1. Realmente quedé impactada (para BIEN, aunque me llame a la acción y me moleste salir de mi aletargamiento), Jesús Dios eterno nos vino a enseñar en el AMOR y actuando.

    No una mera actuación de oración o discursos en la cocina. Sino actuación política; que implica lucha por el cambio.

    Nada fácil y menos cuando los medios de comunicación (que les llamo de CONFUSIÓN, porque son engañosos para la mayoría de los humanos sin juicio crítico y que bregan solo por su sector), han ayudado a un ser humano masificado y confundido.

    Gracias por artículo tan interesante y que mueve nuestro SER.

    ________________________________

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s