La belleza de la muerte

 

leonard-cohen-buen-morir

Por Anibal Sicardi

Bahía Blanca

Leonard Norman Cohen falleció el 6 de noviembre en Los Angeles Estados Unidos. Había nacido en la francesa sajona Montreal, Canadá, el 21 de setiembre de 1934.

Su carrera como escritor, poeta y cantautor, fue reconocida internacionalmente. En Argentina impactó fuertemente El legendario Indio Solari hizo público su pesar en manifestaciones que publicamos en esta edición de PE/Ecupres. También damos a conocer una fuerte señal de su pensamiento por medio del pensador Pep Castelló en un facebook emitido desde Barcelona.

Estos dos aportes, hartos indicativos sobre el “tío Leonard”, van acompañados de “La última entrevista de Leonard Cohen publicada en The New Yorker” la excelente publicación literaria que, desde hace unos meses, sus artículos son reproducidos en español en la recomendada revista Review  de publicación bimensual en Argentina.

En su “última entrevista” Leonard Cohen despunta recuerdos y sentimientos que merecen su lectura y relectura. Deja al descubierto su interioridad. Lo hace en varios temas. Uno de ellos, el delicado asunto de la muerte.

Recuerda que “El funeral de mi padre se hizo en mi casa. El ataúd estaba en el living y estaba abierto….Vi cómo enterraban a mi padre, volví a la casa, fui a su ropero y encontré un moñito, de un traje. Corté una de las alas del moñito y escribí algo atrás”

Comenta “ Creo que era una despedida para mi padre, no recuerdo lo que escribí. Y lo enterré en el patio de atrás. Tenía una atracción hacia una respuesta ritual a un evento que me resultaba imposible. Yo tenía 9 años”.

Su serena descripción del velatorio y entierro de su padre es una ventana abierta a lo que piensa de su propia muerte

Glosa “Con esta enfermedad el dolor de espalda es muy fuerte y soy alérgico a ciertos medicamentos” pero “afortunadamente” tiene “entrenamiento en lo que podrías llamar control de la mente” por lo cual, afirma “Estoy bendecido: la mente me funciona bien, la actividad mental está perfecta, mejor que en otros períodos…. y me permite trabajar con más concentración y continuidad” aunque “Lo que me detiene de estar inmerso en la producción es la condición de mi cuerpo: a veces tengo que descansar”

En esa situación percibe que “Sigo escuchando la voz de Dios, pero ya no es la voz dura que me juzgaba de joven”. Ahora dice ´Leonard, estás perdiendo mucho peso, estás muriendo, pero no estás colaborando con el proceso. Tenés que forzarte a comer un sandwich´… Es muy compasivo a esta altura, mucho más que en otros momentos de mi vida”

Explica que  la voz ya no le dice “lo estás arruinando” ´y eso “Es una tremenda bendición” así que “Estoy preparado para morir. Espero que no sea muy incómodo. Las cosas están en su lugar”

Cohen transforma ese paso de todo ser humano en un momento -o varios – de belleza que merece plasmarlo artísticamente. En ese andar de la historia humana se despoja de otras versiones sobre la muerte para obtener la imagen de la suya. La belleza de morir.

Es un testimonio que incita releer los evangelios en su descripción de la muerte de Jesús. Encorsetados en la predica oral y visual del sufrimiento del Maestro se nos oculta la belleza de esos brillantes relatos.

Así puede descubrirse otra lectura en el relato de su última comida con los discípulos. La que el miso preparó con sumo cuidado. Donde es capaz de mencionar que alguien lo traicionará sin dar el nombre del traidor.  Lo hace de tal forma que produce la auto reflexión de sus compañeros que se preguntan quién de ellos será el traidor. Un momento resplandeciente de calidad humana. Abrumadoramente bello de Alguien que sabe lo que ocurrirá con su vida.

Es un ejercicio obligatorio, una responsabilidad que no merece la huida, releer su conversación con Pilatos, especialmente en el evangelio de Juan. El escritor ofrece el hermoso arte de relatar un momento de serenidad y sabiduría donde surge la dignidad del acusado y su capacidad para que el acusador reflexione sobre su humanidad.

En el camino hacia la muerte tiene el gesto de aceptar la ayuda de otra persona para llevar la cruz hasta el Gólgota. Luego, la belleza de su muerte hace que un soldado exprese que esa honrosa manera de morir sólo puede producirse en el Hijo de Dios.

El término derivado del vocablo latino bellus es el que corresponde a esa humanamente tierna y grata conversación con el ladrón que busca la ayuda del hombre que tiene a su lado para morir con esperanza.

¿Y no es para un cuadro pleno de luz y resplandores aquello de que pide a Dios que perdone esa gente porque no saben lo que hacen? El cuerpo ya no le daba para moverse. Le transmitía el dolor de su carne. Sin embargo, funciona su mente y corazón para no permitir que ese momento sea acompañado por el cubierto personaje de la guadaña sino de la excelencia de la dignidad y cualidad de quien hace un arte de la muerte.

Por obligación histórica y mala versión interpretativa algunas muertes son calificadas como mártires. Una expresión que arroja la imagen del sufrimiento y esconde a belleza de quienes mueren por una causa. De quienes se dan ofreciendo su ser. De quienes atestiguan la belleza de la de la muerte que aflora del compromiso integro de la riqueza de su interioridad. Es el buen morir de quienes tuvieron el buen vivir.

En sus últimas palabras, Leonrad Cohen atestigua sobre la belleza humana que no se pierde ante la muerte. Proclama “No me escuchen a mí” “Escuchen a la mariposa que vive tres días/ Escuchen a la mariposa, no me escuchen a mí” Bello. + (PE)

SN 439/16

 

Anuncios

Un comentario sobre “La belleza de la muerte

  1. “La muerte que experimenta el ser humano, es subita no nos da tiempo, ni espacio para resolver, ordenar o pedir perdon o resolver los temas pendientes…Pero si podemos experimentar un proceso, a veces doloroso, de desprendernos que los que mas queremos o amamos…En vida es muy dificil prever todo, resolver todo o solucionar todo. Cuando sentimos que la vida se apaga, que estamos dando los ultimos destellos. Nos ponemos en Paz con Dios y con nosotros mismos. Y disfrutemos hasta el ultimo soplo de vida que queda en nuestros cuerpos, y recordemos aquello que nos marco nuestra existensia…”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s