Cumbre de ciudades del Mercosur en Santa Fe

arte-urbano

Por Domingo Riorda

Argentina

Desde el 23 al 25 de noviembre Santa Fe es sede del encuentro de la Red de municipios de Latinoamérica. Participan  unas 135 ciudades  latinoamericanas. El lema convocante es “Construcción de Sociedades Resilientes en el marco de la Integración Regional”

.Será la XXI Cumbre de Mercociudades en la que se discutirán las políticas urbanas con especialistas de distintas disciplinas del  desarrollo de las ciudades y hacer intercambios con representantes de organismos internacionales como Naciones Unidas, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), Cooperación Francesa, Unión Europea, Mercosur y Fundación Rockefeller.

Entre los panelistas estarán Jorge Melguizo, consultor internacional en gestión pública; Elkin Velásquez de la Oficina Regional de Latinoamérica y el Caribe UN-HABITAT, Ricardo Mena, Jefe de la Oficina Regional para las Américas de la Oficina de la ONU; Enrique Glockner, de Puebla, Máxico; Inés Sanguinetti de Argentina.

Un libro clarificador sobre el tema es   Ciudades sudamericanas como arenas culturales editado por siglo XXI. Compilado por el argentino  Adrián Gorelik  y la brasileña Fernanda Arêas Peixoto, ofrece una amplia visión  por el tiempo y el espacio que va desde Buenos Aires a Quito, Río de Janeiro, Montevideo, Caracas y Lima, atravesando el siglo XX y se asoma al  XXI.

Gorelik explica que   la figura de las “arenas culturales” es “como una contraseña” que enfoca “el modo de entenderse en medio de la multitud de enfoques, disciplinas y registros narrativos que el tema de la ciudad reúne necesariamente”

La ciudad es vista como el lugar de germinación y experimentación cultural, “pero también el ruedo en que se da el combate de las ideas” que ya estaban apuntados en el  libro  Latinoamérica, las ciudades y las ideas de José Luis Romero y en los trabajos del protestante Carlos Monsiváis sobre México

En el estudio de las ciudades en el procesos de modernización el investigador urbano nacido en Mercedes, Provincia de Buenos Aires, explica que existe un espacio denominado “entre siglos”  En esa dimensión  se “produjeron transformaciones urbanas que impactaron de modo decisivo en los ritmos y los hábitos de la vida cultural” Señala los movimientos artísticos en las décadas de 1920-1930; los conflictos políticos de los años 1950-1960 que “se afincaron en la ciudad y la tomaron como objeto de denuncia o exaltación” y también “la recuperación más reciente de la ciudad como clave cultural de la sociedad contemporánea ha vuelto a poner los procesos urbanos en el centro de la problemática intelectual”

En esa relación de ciudad-cultura existe “un elenco muy rico de situaciones, de actores y de ciudades” donde puede recordarse Córdoba de 1918, el  bogotazo del 48, “un barrio, como el Abasto en Buenos Aires o el Bexiga en San Pablo” A ellos se le puede agregar el “cordobazo” y “mendozaso” del 69,  el simbolismo y realismo de Plaza de Mayo, la del Congreso o  Santiago de Chile que en la década de 1960 era conocida como “capital de la izquierda”.

Sostiene el arquitecto-historiador urbano que “No cabe duda de que las ciudades sudamericanas son -y han sido históricamente- sede del poder económico, político y muy especialmente simbólico, así como de las tremendas desigualdades que caracterizan nuestro continente”

Pero, agrega, “son también el territorio cultural y político en que se construyen día a día múltiples formas de resistencia y se elaboran proyectos de cambio, que con su irreductible conflictividad, contribuyen con la principal función que la ciudad no resigna: la de espacio público”  que no es el mero espacio abierto de la ciudad (calles, plazas), “sino el producto de la colisión, fugaz e inestable, entre forma urbana y política, por medio de la cual la sociedad redefine cada vez su idea de ciudadanía”.

La ciudad tiene su lugar en la reflexión de teólogos. Allí prima el polémico pensador francés Jacques Ellul que, en 1972, la Editorial  La Aurora editó su libro “La Ciudad” y que tuve el placer de ver en bibliotecas de  una media docena de arquitectos e investigadores que no tenían relación con las iglesias.

Para Ellul “La ciudad es el mundo por excelencia para el hombre, creada por él y para él, mide su grandeza, expresa toda la civilización, pero al mismo tiempo da testimonio de los excesos humanos, obra de la codicia de dinero y ambición, en la que los hombres se convierten en esclavos”

Tajante afirma que “Originalmente, la ciudad está en contra de Dios” donde “Caín es condenado como eterno errante, es un constructor, así como todos sus descendientes: él pretende crear un nuevo paraíso en la ausencia de Dios. Es por eso que todas las ciudades están malditas: Babel, Babilonia, Nínive …”

Ocurre, dice Ellul, que “La ciudad está en búsqueda de la unidad perdida, ligada con el poder y la guerra, se convirtió en el lugar de la falta de comunicación y causa de su propia muerte …”

En esa historia “Dios ratifica el proyecto humano de la ciudad. Jerusalén, destruida y reconstruida constantemente, convirtiéndose en un signo y profecía de la Ciudad Santa”

Ese proceso dialéctico “culmina en la interpretación del autor del Apocalipsis. El primitivo Edén en la Nueva Jerusalén a través de la destrucción y la aniquilación, del jardín a la ciudad” + (PE)

SN 443/16

 

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