Milagro Sala, mujer coya jujeña

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Por Anibal Sicardi

Bahía Blanca

Múltiples calificativos pueden acompañar el nombre de Milagro Salas. El optar por  estos tres -mujer coya jujeña- brota de diversos intentos calificativos impulsados desde esa figura afincada en el presente sin esconder su engarce  con el pasado con ojos que avizoran en futuro. No surge del repollo ni de la alada cigüeña. Es el fruto de la riqueza histórica del norte argentino

Produce cosquilleos tomar conciencia que Jujuy limita con dos países, Chile al oeste, con la Cordillera como frontera y Bolivia al este, abierto al paso de ir y venir. Recién al sur limita con una provincia nacional, Salta, con la cual tuvo varias disputas de territorialidad.

La remembranza hace lugar a la locución de Ezequiel Martínez Estrada que las provincias y naciones toman formas geográficas por obra de algún funcionario quien, con el lápiz, herramienta de otros tiempos, trazó limites sin tener en cuenta la unidad humana que reúne esa geografía que, generalmente, contiene  una población diferenciada que traduce el pasado topográfico.

En el inicio de la conquista española ese territorio jujeño tenía como habitantes a diversos pueblos indígenas. Entre ellos los jujuyes, de quienes se derivaría el actual nombre aun cuando los atacameños prevalecían en la zona. Junto a otras etnias fueron quienes mantuvieron fuerte resistencia al avance de los incas imperialistas y luego a los españoles, de la conquista destructiva.  La práctica de la autonomía y poder de resistencia a los invasores son particularidades que estaban en ese sobresaliente pasado.

Autonomía/Resistencia

En noviembre del 1834 Jujuy y su zona de influencia proclamaron la autonomía provincial, separándose de Salta. Para que fuera legitimada por los que vivían allí el gobernador, coronel José María Fascio, llamó a cabildo abierto y apeló  a la multitud mediante un juramento público con el que se aprobó la separación de la capital de Salta. Ese Cabildo Abierto hoy sería la Asamblea.

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En 1875 surge una crucial rebelión indígena en respuesta a la apropiación de tierras de los terratenientes acostumbrados a robar. Desde la mitad del siglo se acrecentó la concentración de la propiedad de la tierra en Jujuy. Un pequeño grupo de propietarios era dueño de enormes extensiones habitadas por familias campesinas que estaban obligadas a pagarles arriendos y pastajes.

La situación se agrava En 1873 los terratenientes de Yavi no aceptan el edicto del gobernador Sánchez de Bustamante para regularizar la posesión de las tierras que beneficiaría a los pueblos originarios. En reacción a esta negativa de los terratenientes, los kollas toman el pueblo de Yavi en junio de 1873.

En abril de 1874 asume la gobernación de Jujuy José María Álvarez Prado, favorable a las posiciones de los terratenientes y comerciantes. Decidido a terminar con la rebelión kolla deroga las disposiciones de los gobernadores anteriores y devuelve las tierras a los terratenientes

Luego envía un escuadrón de 300 hombres para terminar con la rebelión, que se enfrenta con las fuerzas aborígenes el 3 de diciembre de 1874 en el Abra de la Cruz cerca del pueblo de Cochinoa al oeste de Abra Pampa. Del enfrentamiento salen victoriosos los kollas.

El gobierno de Jujuy pide al de Salta para que envíen ayuda militar El gobernador salteño despacha unos 1000 soldados.

El 4 de enero de 1875 se inicia la batalla de Quera. Había grandes diferencias entre los dos bandos. Militares salteños provistos de equipo adecuados contra indígenas con  lanzas, boleadoras, hondas y pocas armas de fuego. El final era el previsto. Al atardecer de un día de batalla, los indígenas deben retroceder y yendo hacia los altos cerros se dispersan utilizando la táctica del abanico para que no fueran encerrados.

Los kollas sufren 240 muertes y 273 heridos.El ejército oficialista no da cuenta de sus pérdidas.  Familiares de la huestes indígenas parten hacia Bolivia buscando asilo que se lo dan. Pasmoso es el movimiento corporal. Los cuerpos de los indígenas van hacia otra “nación”, Bolivia. El de los “nacionales” de Salta se movilizan para masacrar a los compatriotas. Retorna la pregunta sobre donde se encuentra la realidad humana geográfica, si en el lápiz de los funcionarios o los genes que vienen desde siglos.

La Batalla de Quera, un mojón en la historia de Jujuy, que no se quitará nunca de la interioridad kolla. Un ejemplo más de cómo el jujeño oprimido defiende lo que le pertenece, contra la clase opresora que se mantiene vigente hasta la actualidad.

Pasado/Presente

Recuperar el pasado es el ejercicio de releerlo en cada etapa de la vida. Componente humano que se brinda asombroso en cada oportunidad que se hinca los dientes en lo que fue y que de repente aparece como que no fue tanto como creíamos. O aún más sorpresivo, que tiene poco tinte de lo que creíamos que era.

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La visión de Jujuy luego del 83, fecha versionada como la vuelta a la democracia, arroja singulares luces si la examinamos a través de los ocurrido desde antes de la colonización española. Los comentados son algunos hechos que indican rasgos distintivos que se comprobarían y ampliarían en otros acopios de la historia jujeña.

Desde el 83 Jujuy pasó por distintos gobiernos que repitieron esquemas de gobernar como en el pasado institucional. El primer gobierno post-dictadura fue del Partido Justicialista. Quiso aplicar la justicia social, soberanía, obras publica para crear empleos y otras propias de su plataforma. Sin embargo, no anduvo.

Entre 1987 y 1999 ningún gobernador pudo cumplir su mandato. No había llegado el nuevo siglo cuando el peronismo se dividió en “Bloque Justicialista” y “Bloque Peronista Disidente”. La UCR, presunta alternativa desde el esquema bipartidista, pierde su identidad deambulando por caminos disimiles, tránsito triste y doloroso de quienes niegan su rol histórico.

En medio de esas convulsiones se abren nuevos senderos. Uno de ellos, bastante ignorado, fue el Frente de Gremios Estatales (FGE) nacido en 1988. En él se conjugan distintos gremios ligados al empleo público, seres humanos expulsados de las empresas que el Estado los recibe con sueldos bajos y tareas inapropiados y alejadas del aliento laboral de trabajos dignos y con sentido de vida propia.

El FGE crece vertiginosamente. Actúa y deja al descubierto la burocracia de la CGT, quien se quedó fuera del conflicto social, y la ineficacia y ausencia de otros organismos institucionales, como los partidos políticos, ampliamente distanciados de las necesidades humanas poblacionales.

Entre otros valores del FGE debe mencionarse que promueve un nuevo tipo de militancia que, en buena medida, tiene sus raíces en el andar étnico más que el de las creaciones increativas de lo institucional. Surgen otros movimientos que llevan la marca étnica en el orillo. El escondido tema de la identidad humana aparece como un hecho que tiende a mantenerse como tal. De todas formas, el FGE no anduvo, especialmente por querer institucionalizarse como partido político. Desde esa óptica fracasa. Desde los movimientos que van armando la historia triunfa.

Desocupados/Mujeres

La nueva militancia social se instrumenta alrededor del desocupado y consolida la participación femenina. La figura de la mujer saltó a la escena pública a partir de su intervención en los cortes, marchas y otras acciones sin dejar de lado “su rol” de madre y ama de casa, cuidando a los hijos y preparando la olla popular.

Con el tiempo obtiene peso propio. En su proyección se encuentra con Milagro Sala que resume la historia de siglos. Es la que escucha, entiende, pone en juego su cuerpo y no esquiva responsabilidades. No se ignora que los partidos políticos dejaron un vacío que alguien debía ocupar pero el surgimiento de Milagro Sala se produce por representar la sintonía y espiritualidad de la mayoría de la población jujeña que tiene su tradición introducida en las venas y huesos de sus cuerpos.

La creación de la Organización Barrial Tupac Amaru es el reencuentro con siglos de historia. Apoyada por la CTA y ATE  desarrolla su particular identidad. Los desocupados y las mujeres son las que van incorporando a empleados estatales y juventud en una gestión que supera otras organizaciones sociales.

Entre sus primeros trabajos la Tupac encara el programa “Copa de Leche”, dirigido a la niñez de barrios marginados. Pronto generan trabajo donde las cooperativas juegan un papel importante, especialmente las de vivienda que se hacen colectivamente. La movilidad y creatividad tupacera no se detiene. Se preocupa por instalar espacios creativos, centros de atención de salud, escuelas. Hasta creó un instituto terciario en el mismísimo centro de San Salvador.

Avanzan y construyen barrios, con todo lo que ello significa tanto en la posibilidad de trabajo para desocupados y desocupadas como lo cardinal que es acercar los materiales que se necesitan como los bloques de cemento que son hechos mediante las fábricas creadas por la Tupac. Más que significativo que los barrios sean con casas dignas, centros deportivos, pileta, escuela y, vaya, con fuerte preocupación por lo que los blancos denominamos “moralidad” donde no se consigue bebida con alcohol y los varones violentos son “invitados” a mudarse del barrio.

Es cierto que luego de 2003 el gobierno nacional de Néstor Kirchner se relaciona con la Tupac y otorga fondos, pero, cuando esto ocurre, la Tupac ya funcionaba con su propio impulso. En esta relación cabe la pregunta, nunca presentada, hasta donde Néstor Kirchner toma esa decisión pensando en que si quería invertir bien el dinero tenía que ofrecérselo a la Tupac que lo utilizaría en esas concreciones, y no dárselo a los gobiernos que se hacían dueño de los fondos y no alcanzaban a los desfavorecidos.

Este andar se produce por el sentido de autonomía que tiene la Tupac.  No es un estado paralelo, como se le acusa irresponsablemente, sino el ejercicio ancestral de resolver por asambleas que es lo que se debe hacer, cuales son las prioridades y el cómo se invierte el dinero. La acusación se encuentra en paralelo con otro asunto, el de que los gobernadores y otros funcionarios ven desaparecer el uso del clientelismo con los desocupados y con mujeres que ya no comen pescado podrido.

Movimiento/Institución

En la coherencia de seguir este lineamiento aparece algo, que a primera vista sería un fracaso de la Tupac. Decide organizare en partido político y no logra los votos necesarios. Desde el punto de vista del apoyo que tenía como organización social debería haber jugado mejor el partido electoral. Pero no fue así. Esto induce a pensar en dos áreas distintas, una la de la solidaridad práctica, directa y otra en la participación de lo denominado como político que estaba y está en total desprestigio por el pésimo accionar de sus representantes. Es la negativa a introducirse en un campo institucionalizado que no funciona y que impide o corrompe a los que se introducen en él.

Desde esa óptica es que se formulan preguntas no correspondientes. Una de ellas es cómo funcionará la Tupac en un gobierno de signo totalmente opuesto a ella. La observación presupones que la organización necesita imprescindiblemente el apoyo estatal y se deja de lado que la Tupac caminó y se asentó antes de entrar en relación más cercana con el gobierno nacional.

No se debe olvidar la importancia del proceso de autonomía que impulsa a tomar decisiones por cuenta propia y distintas a la institucionalizadas. En la Tupac hay una fuerte legitimidad popular que también se reconoce en personas y organizaciones que no integran la organización que lidera Milagro Sala. La Cámpora no tuvo influencia ni participación en este proceso, ya sea porque se abstuvo estratégicamente o porque entendió que no era para ellos.

Milagro Sala, mujer, coya, jujeña tiene injerencia esencial en cada uno de esos calificativos. Su raíz en la historia revela las caretas de quienes quieren negar la fuerza popular. Además, reclama los derechos que le corresponden como persona. Lo dijo con claridad ante quienes quieren imponerle que esté con la cabeza gacha y la mirada hacia el suelo. + (PE)

SN 479/16

 

 

 

 

 

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