Violenta represión a mapuches del sur de Argentina

mapuche-arte

Por Domingo Riorda

Argentina

Todavía no apuntaba el amanecer del martes 11 de enero cuando una voz impulsó a otras para avisar que había camionetas y camiones de la gendarmería nacional transportando más de un centenar de policías y gendarmes y que ya atacaban contra la comunidad aborigen que defendían la recuperación de tierras de su pertenencia.

Sucedía en El Maitén, sur de la provincia de Chubut, en el Departamento de Cushamen, término que puede significar “quebrado”, “lugar desértico”, “desolado”, que adquirió importancia al instalarse el ferrocarril en 1939, llamado  “La Tronchita”, uniendo las localidades como Ingeniero Jacobacci y Esquel dando un especial toque a la zona que fue apoderada -regalada sería la expresión- a la familia Benetton que se quedó -por ahora- con la tierra de los aborígenes.

Alguien llamó “fastuoso” el operativo de la gendarmería y policía desplegado el martes 11 contra los mapuches, que hacia un tiempo se habían instalado allí recuperando sus tierras, agrupados en la Lof en Resistencia del Departamento Cushamen. Serían unos doscientos uniformados que de por si es importante el número pero sustancialmente  la diferencia se encuentra armamento de ellos en comparación con la nada de los aborígenes y el amparo de la impunidad a las fuerzas represivas.

Lo que si es comprobada la información de  que las lamien (mujeres) protegían a sus hijos y amenazaron que estaba dispuestas a prenderse fuego si eran atacadas. Se sabe que la violencia fue fuerte pero como parte del sistema represivo se utiliza la desinformación o la censura, en este caso el cerco a una población, para jugar con el miedo y los prejuicios.

Al igual que lo ocurrido ese martes con los manteros en Once, Capital Federal, la represión fue preparada con anterioridad, sale organizada y puesta a prueba para perfeccionarla a medida que transcurren los acontecimientos. Lo de Cushamen ya se había filtrado que se estaba preparando.

También se estaba atento a la aparición de las falsas informaciones que acompañarían  la represión. Una de ellas la de asignarle cargos delictivos a Facundo Jones Huala, líder de la resistencia mapuche. La otra que se venía esperando que saltara en algún lugar, fue la de denunciar la existencia de grupos de la FARC de Colombia en esta zona de El Maitén. Dos líneas de falsedades que serán utilizadas hasta que entre en la subjetividad de la población. Ello justificará aumento de la represión, sospechas, miedo, compra de armamentos y la introducción en la instancia terrorista internacional que, entre otros, pide Estados Unidos a Argentina en acuerdos que van saliendo a la luz.+ (PE)

SN 006/17

 

 

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