Liberalismo y Democracia

Joven Pensativa Rosa Heine Tornquist
Por Ivanna Sicardi Casafú
Buenos Aires

La Constitución Argentina indica que el sistema adoptado es una República, pero no menciona que la misma será democrática, sin embargo se da por hecho que la democracia forma parte de nuestro sistema, a tal punto que se han realizado movilizaciones y marchas en defensa de la misma.

Conceptualizar la democracia es entonces necesario para entender la definición pura y algunas de sus variantes. Carl Schmitt en su texto “Sobre el Parlamentarismo” distingue entre democracia y parlamentarismo ya que ambas defienden valores diferentes, hasta opuestos, lo que dificultaría mucho que coexistan dentro del mismo sistema de normas. La democracia defiende la homogeneidad por sobre las particularidades, excluyendo y hasta eliminando lo diferente. En el parlamentarismo se resalta la heterogeneidad, por lo que aquí estos dos valores esenciales de cada concepto se vuelven irreconciliables por ser antagónicos.

La democracia griega como “gobierno del pueblo” es impracticable en la actualidad, ya que es imposible que el pueblo conjuntamente pueda gobernarse a sí mismo en una gran asamblea para definir la voluntad general y que sólo haya homogeneidad y unanimidad, excluyendo a todo lo que resulte extraño o ponga en riesgo dicha homogeneidad.

La igualdad democrática no aplica a toda la población, sino que será siempre entre iguales, y teniendo en cuenta como resalta Schmitt que a toda igualdad corresponde una desigualdad, entonces caben democracias que gobiernen sobre poblaciones heterogéneas, sin embargo sólo habrá igualdad entre el círculo de iguales.

Entendemos que para llevar adelante un sistema que nos englobe a todos se debieron modificar algunos elementos constitutivos de la democracia griega, por lo que se resigna la participación activa de la masa que conformaba el pueblo, a representantes elegidos, quienes tendrán un lugar específico en donde desempeñar el arte de la discusión.

Con el desarrollo del Estado surge el parlamentarismo, que en sus bases propone que quienes sean representantes del pueblo ejerzan el arte de la discusión, es decir, de convencer a los otros de lo correcto, por lo que habrá un conjunto de heterogeneidades discutiendo, sin importar que los diputados representantes del pueblo sean de partidos diferentes, de allí emanará la voluntad general, por ende, lo correcto para el pueblo.

En la actualidad el parlamento no discute, y no se convence a un otro de lo correcto, sino que se negocia, por el hecho de que cada partido tiene de antemano intereses que representar, es aquí cuando entra en crisis el parlamentarismo porque no cumple con su fin principal, no se convencen unos a otros pero se sigue sosteniendo como valor principal la heterogeneidad.

La línea de ideas lleva a pensar que el parlamentarismo es antidemocrático, en los términos mencionados, sin embargo, en la actualidad estos conceptos se encuentran entremezclados generando que se busquen mecanismos de mayor representatividad combinando democracia y parlamentarismo, aunque a priori se presenten como antagónicos por establecer como valores principales la heterogeneidad y la homogeneidad, conceptualmente irreconciliables.

El Estado de “La Patria es el Otro” y el Estado de “En todo estas vos”
Cuando se dijo desde el Estado “La Patria es el otro” se enunció un conjunto de valores en busca de la homogeneidad, es decir de incluir a otro, extraño, que debe percibirse como igual.

Significa entonces abandonar la individualidad, por tanto la esfera privada y priorizar a ese otro, que estará en igualdad de condiciones que el ya incluido. Por otro lado el elemento homogeneizador es “la patria” que al igual que el concepto “Nación” ha sido utilizado por todos los Estados para buscar valores comunes y generar el sentimiento de pertenencia para el consenso y homogeneidad en la población.

“La patria es el otro” significa un compromiso de abandono de la faceta individual para pensar en términos amplios y generales, abstractos, apuntando a agrandar la esfera de lo público y priorizando valores colectivos, ya que “la patria” es un concepto abarcativo en el que toda la población nacional se podrá sentir parte, mientras la continuación “es el otro” hace referencia a ese elemento extraño que automáticamente debe ser incluido, por lo que extiende la percepción de quienes son parte de “la patria” es decir “de todos” a ese otro desigual también, homogeneizándolo, haciéndolo formar parte de lo público.

Lo interesante es que ese “otro” no necesariamente debe ser un nacional (que puede sentirse incluido por “la patria”) por lo que amplía las fronteras geográficas y políticas del Estado, entonces se incluye al diferente, al desigual.

Por otro lado, la identificación con la frase “En todo estas vos” hace alusión a la percepción individual, apunta a darle mayor relevancia a la voluntad particular (de todos) y no a la general en términos de Rousseau. Al respecto Schmitt dice “La igualdad de todas las personas en su calidad de tales no es una democracia, sino un determinado tipo de liberalismo; no es una forma de Estado, sino una moral y una concepción del mundo individualista-humanitaria”.

Tanto La Patria es el Otro, como En Todo Estas Vos son distintas formas de percibir el Estado, ambos son democráticos (en el Estado moderno que se encuentra en crisis), lo que los diferencia es que el último es Liberal y hace foco en el individuo, restringiendo la homogeneidad general, ya que el grupo de “iguales” es más reducido y se amplía el grupo de “heterogéneos” que serán excluidos de forma justificada ya que la búsqueda de la unanimidad entre los pocos iguales, lo permite.

La Arena Política
En el texto de Mouffe Chantal, define a las “prácticas hegemónicas” como creadoras de orden y fijadoras de significado de las instituciones sociales. Se vuelve dinámico todo orden establecido porque entendemos que siempre podría ser diferente, pero el existente se afirma sobre la exclusión de otro, y deja entrever las relaciones de poder.

Teniendo en cuenta la definición que da Funes sobre la política como forma de acción de los hombres que constituyen una polis para protegerse de no ser dominados, surge entonces que existen relaciones de poder.

A este respecto, Mouffe hace una diferencia entre “lo político” y “la política”. Lo político como conflicto permanente que funda lo social, y un antagonismo inherente entre amigo u enemigo, dicha condición no podría ser erradicada, es de tensión constante.

La política por otro lado no representaría antagonismo, sino “agonismo”, son prácticas que buscan dar orden y “garantizar la coexistencia humana” en condiciones que serán siempre conflictivas porque son alcanzadas por lo político, sin embargo, resalta que si bien es una relación de tensión, es posible, por lo que se puede percibir como conflicto entendiendo la concepción pluralista del mundo social.

El liberalismo niega lo político para poder prosperar, defendiendo como principio central que se podría llegar a un consenso universal basado en la razón y negando el antagonismo.

Otro punto de debilidad del liberalismo corresponde a la no comprensión de identidades colectivas, como en el enunciado “En todo estas Vos”, ya que se basa en el individualismo, excluyendo que en el antagonismo político se construye todo el tiempo desde lo colectivo.

En la arena política tenemos una lucha de esferas, la pública y la privada que dependiendo quien gobierne la cosa de todos, tendrá habilitados los mecanismos para trasladar el Estado a distintos sectores priorizando una u otra esfera.

El Estado no se achica, ni desaparece, pero la transferencia de intereses de un sector a otro da cuenta de cuantos son los adversarios políticos que compiten en la relación de poder generando que el Estado cambie de funciones dependiendo de quienes tengan el poder dominante.

Finalmente, entendemos que lo colectivo se construye naturalmente por una demarcación entre un “ellos” y un “nosotros”, que muchas veces es simplemente un límite de reconocimiento como sucede con el enunciado “La Patria es el otro”, se puede leer “la Patria, (también yo) es el otro, diferente a mí”.

El problema se presenta cuando el límite entre “ellos y nosotros” atenta contra la identidad de un grupo u otro y alguno lo percibe como amenaza a la existencia, esto generaría que se interiorice como “amigo / enemigo” al igual y al diferente, por lo tanto antagónicos dando como resultado grietas sociales. + (PE)

+ Ivanna Sicardi Casafú cursa en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Este trabajo fue presentado en la Cátedra de Perel Pablo
Ilustración Joven pensativa de Rosa Heine. Tornquist. Buenos Aires.
SN 165/17

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