Oveja o cabra: tiempo de optar.

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Por Andrés Eidelson

Moreno Buenos Aires

Miqueas 4 Dios Habla Hoy (DHH)

6-7 Esto afirma el Señor:

«En aquel día reuniré a mis ovejas,
a las que había castigado:
a las impedidas, cansadas y dispersas.
Con ellas, con las que hayan quedado,
haré una nación poderosa.
Yo, el Señor, gobernaré a mi pueblo
desde el monte Sión, ahora y siempre.

 

La Argentina de lo ´90 dejó su huella en los argentinos: hambre, desnutrición, sin techo, suicidios, marchas con muertes, desalojos, familias destruidas, desempleo y exilios.

La Argentina de los ´90 nos legó impedidos, cansados y dispersos.

Dejando por unos segundos de lado toda teología (y la idea de un auto-castigo a través de las urnas), podemos afirmar que el pueblo argentino vivió la experiencia neoliberal como un verdadero castigo de Dios.

Seguramente esa sensación se agigantó, porque gran parte de nuestro pueblo, guiado por falsos profetas -pertenecientes a sectores religiosos, pero, sobre todo, a los grandes medios de comunicación-, estaba con la servilleta anudada al cuello a la espera del gran banquete.

Hasta que un día la servilleta se convirtió en horca, y no hubo letra que salve al pueblo de semejante final.

Para aquellos que creemos en la actualidad de los textos bíblicos, ese pueblo demolido, maltratado, empobrecido, ya sea por error propio o por el posible castigo de Dios, ganó en su dolor la ciudadanía de una nación poderosa, gobernada por Dios mismo. Ganó en sus exilios la categoría de OVEJA.

Fue entonces, con ese DNI en mano, y con ese Gobernante, que el pueblo de la Argentina volvió a comer, volvió a vestirse, volvió a estudiar, volvió. Volvió como OVEJAS gobernadas por Dios.

Mateo 25

31 »Cuando el Hijo del hombre venga, rodeado de esplendor y de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 La gente de todas las naciones se reunirá delante de él, y él separará unos de otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda

(…)

41 »Luego el Rey dirá a los que estén a su izquierda: “Apártense de mí, los que merecieron la condenación; váyanse al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Pues tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 anduve como forastero, y no me dieron alojamiento; sin ropa, y no me la dieron; estuve enfermo, y en la cárcel, y no vinieron a visitarme.” 44 Entonces ellos le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o como forastero, o falto de ropa, o enfermo, o en la cárcel, y no te ayudamos?” 45 El Rey les contestará: “Les aseguro que todo lo que no hicieron por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicieron.46 Ésos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

La Argentina de los ´90 parece habernos dejado algo mucho más destructivo que el hambre y la miseria: nos dejó mala memoria.

Y desde esa mala memoria, y sabiendo de nuestro DNI y nuestro Gobernante, debemos ya desechar la idea de un castigo de Dios y aferrarnos a la alternativa de una auto-flagelación, a través del sufragio.

Pero ese voto sado-masoquista desprovisto de memoria, no habilita a ningún sector a desproteger a las personas más vulnerables de nuestro suelo.

Porque justamente, más allá de cualquier error ciudadano, estás personas maltrechas tienen ciudadanía Celestial. Tienen un DNI más poderoso que el argentino. Tienen un gobernante Eterno y entero.

El texto de Mateo 25 es suficientemente claro: con el solo hecho de NO HACER nada por los más débiles, un pueblo gana la categoría de CABRA y hereda todas las promesas descriptas.
Qué quedará para ese pueblo, cuando en lugar de NO ALIMENTAR, por decisión de su presidente, sus diputados y sus senadores, decide claramente quitarle el alimento a los desprotegidos. Es tan dura la advertencia por NO HACER, que resulta difícil imaginar algo peor por hacer todo lo contrario a lo que el texto bíblico sugiere.

Y esta es la verdadera y única grieta: de un lado las cabras, una inmensidad de vacío eterno, y del otro lado las ovejas.

El pueblo argentino, más allá de su elección en las urnas, deberá decidir de qué lado se pone: ser una cabra que carga sobre sí promesas nada agradables, o ser una oveja gobernada por Dios.

¡Cuidado! La trampa religiosa es esta: esperar que mismo Dios cierre ese abismo.
Ministros rabinos, diputadas que juran cruz en mano, propuestas para que la Iglesia (suponemos Católica) medie para decidir cuánto es lo que se le puede robar a los jubilados, asesores de todo tipo de filosofía religiosa, un “silencioso” Papa argento y siguen los créditos. Como pocas veces, la casta gobernante coquetea tanto con lo religioso. Pero Dios no cerrará la grieta.

Dicen que las cabras están entre los animales que más saltan. Alguna variedad de cabra llega a saltar 40 metros.

Será oportuno esperar algún arrepentimiento. Hablamos de un salto de las cabras, ojo. No de un asalto a mano armada. Por ahí las cabras son algo sordas.

Quizá por esa sordera tampoco escuchan la música de las cacerolas.

Siempre están a tiempo de saltar y sacar su DNI de oveja celestial. Es por el bien de todos. + (PE)

SN 458/17

 

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